Elmer Ramírez España
Los trabajadores que tienen sus puestos de trabajo celebran hoy el Primero de Mayo. La mayoría, que está en el desempleo, recordará esta fiesta de identidad y solidaridad junto al duro desprecio del abandono.
Se celebra un derecho y obligación del Estado y de los empresarios que se ha perdido, pues la cultura de los países poderosos ha relegado al olvido la participación mayoritaria de los obreros y campesinos que sufren la ausencia de todas sus conquistas y de sus puestos de trabajo.
En Nicaragua la privatización de las empresas públicas rentables ha posibilitado el aniquilamiento de muchos puestos de trabajo, y de los sindicatos. Asimismo la globalización nos ha especializado en exportar mano de obra barata, para servir en otros países bajo la explotación de los vecinos y amigos globalizados.
Los gobiernos no han sido capaces de sortear el mal del desempleo. Por eso no se puede celebrar con satisfacción el Día de los Trabajadores.
Es necesario producir y construir patrióticamente, que el capital poderoso se socialice para celebrar en los próximos años con dignidad el Primero de Mayo para seguir identificando lo que es ser trabajador y de esa manera obtener los recursos necesarios para la satisfacción de las necesidades familiares. Sólo así podrá haber moral y honradez.