“Mi liderazgo en la banda significó que, con el correr del tiempo, cada vez éramos menos una banda. En particular, las actitudes y creencias de Dave eran muy distintas de las mías. Cuando hicimos The Final Cut, yo era virtualmente el único en el estudio y a los otros simplemente parecía no importarles. Dave quería que yo esperara hasta que él tuviera más material escrito, pero dado que en los cinco años previos él solo había compuesto tres canciones, no sabía cuánto iba a tener que esperarlo. El nombre Pink Floyd debió haber muerto ahí, pero ya no importa”. Textual de Róger Waters a la revista inglesa Mojo, hablando de sus últimos días con Pink Floyd.
