Francisco Flores Morales
El 28 de abril del 2003 se conmemoró el treinta aniversario de la muerte del padre del “humanismo integral” el filósofo francés Jacques Maritain. Nació en París en 1882 y murió en 1973. Discípulo de Bergson se convirtió al catolicismo en 1906. Fue profesor de historia de la filosofía en el Instituto Católico de París desde 1914 y en 1916 fue nombrado miembro de la Academia Romana de Santo Tomás.
Más tarde entró en el Instituto de Estudios Medievales de Toronto y en la Columbia University. Después de la Segunda Guerra Mundial representó a su país en el Vaticano, y de 1948 a 1951 fue profesor de la Princeton University (Nueva-Jersey). De acuerdo con las exigencias de la filosofía moderna, Maritain intentó actualizar el tomismo afirmando que este sistema dista del puro racionalismo tanto como del antirracionalismo, al mismo tiempo que consideraba al ser humano como un compuesto de esencia y existencia. Estudió también el conocimiento humano en su doble vertiente teórica y práctica, así como la filosofía política.
En este último campo creía que la sociedad cristiana no tendía hacia un comunismo, sino hacía una vida social comunitaria en lo económico e industrial. La nueva vida llevaría a sustituir el simple salario del obrero por una copropiedad de la industria y fuente de riqueza, con la correspondiente participación del trabajador en la gestión empresarial. El ideal de Maritain era el humanismo integral, en el que la sociedad ya no sería meramente “sacra” al estilo medieval, sino profana y laica, aunque subordinada en sus fines humanos a una meta superior divina y estructurada en sí misma justa y cristianamente.
Maritain fue sin duda alguna uno de los hombres que más aportó al pensamiento social cristiano en el siglo XX, y uno de los que le ha generado más seguidores y estudiosos.