- Otto Luna es el gerente general de una de las empresas familiares con más prestigio y antigüedad en el país: Camas Luna, precursora de la fabricación de colchones y camas en Nicaragua. A sus casi 66 años continúa con la misma emoción de trabajar en el negocio que inició su padre en 1931.
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Al conocer a Otto Luna, la primera impresión que impone es de una persona de carácter recio y con una inherente tradición por los negocios que le ha impregnado seriedad y al mismo tiempo una personalidad sobria que se demuestra con la decoración de su oficina, muy seria y con pocos detalles vistosos, salvo una imagen de San Francisco de Asís posada en su ordenado escritorio.
Gerente general de la empresa que fundó su padre, Enrique Luna Cruz, en 1931, este empresario está muy orgulloso por el prestigio del negocio, considerado por él, como la precursora del negocio de las camas y colchones en Nicaragua y en Centroamérica.
Es padre de cuatro hijos (tres de ellos mujeres) y asegura que de momento ninguno le sigue los pasos en el negocio familiar, por lo que ya está resignado a que será responsabilidad de sus seis hermanos, todos directivos de la sociedad, decidir a su sucesor en la gerencia general cuando se requiera el cambio.
Católico profesante, asegura que cuando llegue el día de retirarse de los negocios se dedicará a obras sociales con su parroquia.
La empresa que usted gerencia ya es un ícono emblemático en Nicaragua… ¿cómo lograron eso?
Todo empezó hace más de 70 años, cuando Enrique Luna Cruz (su padre) vino de Jinotepe (Carazo) muy joven, en su primer trabajo conoció a mi mamá Luisa Amanda Chamorro y se casaron, para luego independizarse.
Y así surge la empresa…
No, puso un pequeño negocio de ferretería y se destruyó con el terremoto de 1931, pero él era de los pocos comerciantes que en esa época tenía asegurado sus bienes y logró recobrar su inversión, fue con una aseguradora panameña porque aquí no había aseguradoras. De ahí se le viene la idea de fabricar camas metálicas y se trajo a un técnico de Guatemala y ése fue quien le enseñó a hacer camas de manera profesional, luego compró en la Avenida Bolivar de Managua un terreno e hizo su casa y su fábrica, pero igual cedió al terremoto de 1972.
Cuentan que el principal éxito de la empresa es el uso de técnicas extranjeras, que en aquellos años eran toda una novedad por acá…
En 1950 mi papá trajo técnica alemana y solicitó crédito a una empresa alemana para adquirir las máquinas, ahí dio inicio a la venta de camas al crédito…
Fue el precursor…
Sí, por primera vez en Nicaragua se daba crédito hasta con 36 meses de plazo, creo que eran como siete córdobas mensuales. Ya para 1960 empieza la fabricación de colchones de resortes, se contactó con una empresa en Baltimore (EE.UU.) y le otorgaron la patente para hacer colchones.
Luego se estableció el Mercado Común Centroamericano e incursionamos en la región. La primera fábrica de colchones de resortes fue aquí, en Montoya, lugar donde mi papá tenía instalada una desmotadora que se quemó un mes después que él murió, pero ya habíamos iniciado la construcción de la fábrica que está por (la laguna de) Xiloa.
¿Quién tomó la batuta con la muerte de su padre?
Los siete hermanos varones nos involucramos, pero hoy en día hay varios retirados, y arrancamos con la fábrica de colchones y camas y a los cuatro años instalamos otra fábrica más sofisticada con técnica americana en Mateare y pusimos la fábrica para hacer esponja para relleno de los colchones y colchonetas.
¿Esa expansión por Centroamérica de la que hizo referencia tuvo buenos resultados?
Fundamos Camas Luna de Costa Rica y Guatemala, pero además vendíamos en Honduras, El Salvador y Panamá. Pero vino el año fatal de 1979, que llegó el nuevo gobierno (sandinista) y para 1982 fuimos confiscados y pasó la empresa confiscada durante 10 años.
Al devolvérselas, cómo estaba el posicionamiento de la empresa…
Tuvimos que rehacer la empresa, desaparecieron hasta los aires acondicionados, lo que no tocaron fue la maquinaria. Al desaparecer en 1982 la madre, Camas Luna de Nicaragua, desparecieron las filiales en Costa Rica y Guatemala.
¿Cuántos empleados tienen ahora?
Cien más o menos.
Ahora que prácticamente desapareció el algodón, ¿qué hicieron para sustituirlo como materia prima?
Ahora usamos solamente el foam (esponja), pero tenemos la fábrica de algodón laminado a la espera de que en Nicaragua resurja ese cultivo.
¿Ustedes compraban el algodón o lo producían?
Lo comprábamos, pero teníamos una desmotadora y le brindamos servicio a los productores.
Insisto con la presencia en Centroamérica en la actualidad, pues son tiempos de competir viendo hacia fuera…
Nosotros perdimos la presencia en Centroamérica, fue algo que nos costó mucho dinero, pero ahora lo estamos retomando. Precisamente esta semana llega el nuevo gerente de ventas para Centroamérica. Vamos a reempezar, ahorita tenemos contactos y hacemos ventas, pero queremos hacerlo de una manera mas dinámica.
¿Y qué tal las ventas?
Nos hemos mantenido e incluso las hemos aumentado considerablemente a pesar de que hay competencia…
¿Sienten que tienen competencia?
La hay en Centroamérica, porque se aprovecharon en los 10 años que estuvimos fuera del juego a causa de la confiscación. Pero el prestigio de Camas Luna es tan grande que no nos ha hecho mella, pero la competencia es competencia y estamos en la lucha… vienen nuevos productos Luna, nuevas presentaciones y nuevas inversiones.
¿Y a lo interno?
Nosotros fabricamos camas y todos sus componentes, aquí hay otra fábrica que se nos asemeja.
¿Cree que el gobierno lo está apoyando para lograr ser competitivos, acabamos de pasar una reforma tributaria, la sexta en seis años… eso es bien recibido por ustedes?
Después de 1990 la situación quedó tan desastrosa y el gobierno podía ayudar, pero hoy en día se terminaron todos los beneficios para la industria, la industria es tratada como comerciante. Nicaragua tiene problemas de costos, la energía eléctrica, la infraestructura, todo es demasiado caro, a eso sumémosle la burocracia en aduanas… pero las situaciones políticas han incidido negativamente en el desarrollo de las empresas.
Pero eso depende también de una buena gestión empresarial…
Lo que pasa es que mucha gente tiene temor a invertir, pero creo que con las medidas que viene tomando el ingeniero (Enrique) Bolaños, sí se va a dar un repunte extraordinario, estamos esperanzados y a la vez seguros de eso…
Se le nota muy confiado…
Estamos esperanzados con base, porque de cero tenés que subir y ya hay experiencia de eso, creo que el pasado ya no se vuelve a repetir.
Tengo entendido sus seis hermanos y usted son socios, una empresa 100 por ciento familiar…
Sí, es una sociedad anónima, unos estamos más involucrados que otros, pero todos estamos al tanto del negocio, creo que es una vocación…
¿Cuál es su profesión?
Después que me bachilleré en el Colegio Pedagógico de Managua me fui a la Universidad de Michigan a estudiar Administración de Empresas, pero tuve que suspenderla por enfermedad, me vine a Nicaragua y ya me quedé en Camas Luna.
¿Estimado de ventas anuales?
No me gustaría decirlo… por la competencia, pero van creciendo aun con las dificultades económicas del país.
¿Cuáles son los planes de Otto Luna cuando se retire de la empresa?
Yo creo que en unos cuatro o cinco años tengo que retirarme y viene otro elemento que va a manejar esto…
¿Pero qué piensa hacer, pues toda la vida se ha dedicado a esto?
Desde hace tiempo he pensado con mi esposa dedicarme a mi parroquia en las Sierritas de Managua, ha sido el sueño de mi vida…
¿Pertenece a alguna congregación específica?
No, nunca me ha gustado pertenecer.
¿Nietos?
Seis y todos estadounidenses por circunstancias de la vida, mi único hijo varón se fue de siete año, él adora a Nicaragua, habla perfecto español pero ya hizo allá su vida, estudió Historia del Arte, una profesión que sólo puede desarrollarla en Nueva York o en ciudades así, (Risas)… aquí se moriría de hambre.
INVERSIONES, «EL REY» Y EL PRESTIGIO
Para este año, la industria Camas Luna tiene planificado invertir un millón de dólares en edificios y maquinarias.
Otto Luna Chamorro, gerente de la empresa, dice que no se siente el “Rey” en este rubro, pero “sí somos la empresa que ha proporcionado el descanso por mucho tiempo”.
De ahí que con el pecho inflado de orgullo asegura que hay clientes que lo abordan en las calles y le aseguran que tienen camas y colchones de su fábrica que los adquirieron hace 25 años y aún están en buen estado.
“Nuestros productos no son un gasto, además de una necesidad son una excelente inversión”.
Luna asegura que las ventas no son masivas, “pero tenemos precios accesibles”, y asegura que las mejores temporadas son el mes de diciembre y mayo por ser definido comercialmente como el Mes de la Madre.
Añorando la mota blanca
Otto Luna Chamorro, gerente general de Camas Luna, considera que el cultivo del algodón, otrora materia prima utilizada en su empresa, volverá a resurgir en Nicaragua, “el problema es que la técnica nueva no se ha introducido en Nicaragua, por eso tienen miedo los agricultores”.
Por otra parte se refirió a que el precio en el mercado internacional aún no está en sus mejores niveles, “otro problema es que fue al momento del boom del algodón, se sembró en cualquier parte y eso fue un grave error”.
Luna considera que Tipitapa (Managua) no era sitio para cultivar algodón, “las mejores zonas son León y Chinandega, tierras que aún están ociosas”, consideró el empresario.
A la vez agregó que el aspecto de la tenencia de la tierra ha incidido en que los productores no se atrevan a cultivar la planta de la mota blanca, “pero sí es rentable”.
