- Kerrigan decide qué lanza Padilla
Edgard Rodríguez C.
Unos meses después de haber sido firmado, Vicente Padilla aterrizó en las Grandes Ligas. Y cuando lo situaron como abridor, se ganó un viaje al Juego de Estrellas, mientras su material llegaba a ser comparado con el de Pedro Martínez.
El entusiasmo fue enorme aquí y en Filadelfia. Hubo quienes, incluso, llegaron a decir que su límite sería el cielo y que los Filis debían asegurarlo por un buen tiempo, o corrían el riesgo de perderlo más adelante.
A todos nos pareció un razonamiento lógico después de lo mostrado el año pasado. Pero en lugar de volver a impactar, Vicente se ha venido de bruces contra el piso y la preocupación que ha generado, está por convertirse en alarma.
“Creo que nadie estaría cómodo en mi lugar. No he hecho lo que se espera de mí”, señala desde Montreal a LA PRENSA, el lanzador chinandegano, que viene de perder 6-3 ante los Mets, para extender a cinco una racha de derrotas.
Tras su último tropiezo, el manager Larry Bowa indicó que Padilla había abusado de su recta hasta volverse predecible ante los Mets. Su coach, Joe Kerrigan, atribuyó en parte, su derrota, a problemas digestivos que afectaron al nica.
“No estoy de acuerdo con esas explicaciones. Primero porque a mí me dirigen los pitcheos, es decir, me ordenan lo que voy a tirar. Así que si tiré rectas, es porque eso me indicaron. Y sobre los problemas digestivos, yo no los he usado como excusas, simplemente, me batearon”.
¿Entonces es cierto lo de la diarrea?
“Sí, una comida me hizo daño la noche anterior (del miércoles) y la verdad es que me sentí sin fuerza, pero tampoco es excusa. Sencillamente, no me siento cómodo por la forma como se me obliga a lanzar”.
Ellos (tus jefes) cuestionan tu pensamiento táctico…
“¿Y entonces el año pasado quién lanzaba por mí? Lo que pasa es que se confiaba en mí y yo respondí a esa confianza. Ahora ha sido diferente. Imaginate que se me obliga a lanzar curva, y es sobre una curva que me pega jonrón Cliff Floyd”.
Evidentemente, éstas no son horas de tranquilidad para Vicente, pero tampoco está a punto de asfixiarse. Ojalá alcance un punto de equilibrio con sus dirigentes y pronto se le vea de regreso por la senda ganadora, para lo cual ya ha mostrado aptitud.
