- Más de 30 mil habitantes de
Ocotal toman agua del río Dipilto, contaminada con agroquímicos, entre éstos uno que sirve para curar madera de pino. En el río Coco lavan los cueros de vacunos que procesan las tenerías y echan residuos de detergentes, cloro y creolina
Benjamín [email protected]
La mayoría de la gente se la toma porque no hay de otra. El río Dipilto es la única fuente de agua superficial que abastece a todo el municipio de Ocotal, cuya población es de apenas 32 mil habitantes.
“Esa agua es mala, no es buena para tomar; después que pasó el huracán Mitch (1998) la gente quedó con más desconfianza”, opina Loyman Ortez, habitante del barrio “Lacayo Farfán”, de Ocotal.
El agua del río pasa por una planta potabilizadora, antes de llegar a los hogares ocotaleños, pero Ortez insiste en que “el agua de la llave es sólo parra bañarse y lavar ropa” y por eso su familia compra agua embotellada para beber y cocinar.
Un informe técnico del Programa Socioambiental y Desarrollo Forestal (Posaf), del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), señala que el arrastre de sedimentos del río Dipilto aumentó después del huracán Mitch.
Además, las fuentes de erosión acelerada, los deslaves, las cárcavas y los caminos siguen aportando sedimentos al río.
La corriente, de la que se abastecen de agua los ocotaleños, viene con más sedimentos y contaminantes como agroquímicos, pulpa y aguas mieles de la cosecha del café, desechos de fincas ganaderas y aserríos, y aguas residuales domésticas, señala el informe del Posaf.
Filomena Grádiz, alcaldesa de Dipilto, municipio donde nace el río que abastece de agua a Ocotal, dice que el problema es grave y aumenta porque los agricultores, sobre todo los cafetaleros, botan allí sus desechos.
AGUA CON INSECTICIDA
Según el informe del Posaf, las autoridades de Salud carecen de recursos para determinar el grado de contaminación del agua con insecticidas, en el río Dipilto.
Los agricultores de la zona acostumbran usar insecticidas, defoliadores y fertilizantes químicos.
Los muestreos de insecticidas son costosos y sólo se hacen si hay sospecha o evidencias de intoxicación, precisa el informe.
Otras fuentes de contaminación menos reconocidas, que podrían estar afectando al río segoviano, son las letrinas del poblado de Dipilto, que carece de alcantarillado sanitario.
También la ciudad de Ocotal tiene áreas sin alcantarillado. Las zonas más altas de la ciudad y los sitios donde extraen arena, en las márgenes del río Dipilto, son potenciales contaminantes, explican los especialistas del Posaf.
BUEN TRATAMIENTO
El vicegerente regional de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Luis Manuel Marchena, asegura que el agua que sirven a la población de Ocotal cumple con las normas de calidad de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
“Es agua tratada con sulfato de aluminio para eliminar su turbidez, y con hipoclorito de sodio para su desinfección, además hay un personal técnico que vigila constantemente la calidad del agua, haciendo análisis físico-químicos y bacteriológicos”, explicó Marchena.
Durante el invierno, el agua del río se torna más sucia y la empresa Enacal se ve obligada a utilizar más elementos químicos para limpiar y desinfectar el agua.
El Ministerio de Salud hace un control frecuente de los residuos de cloro en el agua potable y, según la doctora Cándida Siu, directora del Centro de Salud de Ocotal, la presencia de cloro en el agua está en niveles adecuados.
A VECES SALE SUCIA
“Este control lo hacemos porque siempre estamos en una alerta epidemiológica, para evitar casos de diarrea y cólera. La población siempre se queja de que a veces el agua sale algo sucia, pero la presencia de cloro está óptima para el consumo humano”, dijo la doctora Siu.
Los productos químicos con que desinfectan el agua succionada del río Dipilto cuestan entre 400 y 500 dólares por día, dice Migdalia Cantarero, responsable de la planta potabilizadora de Enacal en Ocotal.
En Ocotal es difícil extraer agua subterránea por las características de los suelos, y algunos acuíferos se contaminan con facilidad.
EN SECO
Durante los meses de la época seca, entre diciembre y mayo, el caudal del río Dipilto disminuye y en Ocotal falta el agua. Esta situación empeora cada año, obligando a Enacal a racionar la distribución del agua en toda la zona urbana.
VENENO DE ASERRADEROS Y TENERIAS
Drenaje y desperdicios sólidos de unos 10 aserraderos llegan a las márgenes de los ríos Dipilto y Coco, y es probable que también estén contaminando el suelo y las aguas subterráneas con Pentaclorofenol, un agroquímico usado para curar la madera de pino.
Los cueros de vacunos procesados por las tenerías son lavados en el río Coco; destazan unas 12 reses por día, tres veces por semana. El agua con que lavan esas instalaciones tiene residuos de detergentes, cloro y creolina que van directamente al río sin ningún tratamiento.
El drenaje de una gasolinera, situada a orillas de la Carretera Panamericana, está conectado a un cauce cuyo destino final es el río Coco. Por allí corren hidrocarburos y detergentes.
El basurero municipal en la ciudad de Ocotal cuenta con un sistema de relleno sanitario, pero sus desechos se deslizan a partes bajas, contaminando el agua subterránea y el río Coco.
Los desechos de unos 10 aserríos también son arrastrados hacia el río Coco.
