Eduardo Marenco [email protected]
Un líder mesiánico está tocando a la puerta de los nicaragüenses y tal como van las cosas, no le costará mucho abrirla: al menos el 95.1 por ciento de los encuestados por M&R Consultores, considera que necesitamos un líder en quién confiar, antes que leyes, instituciones democráticas o programas políticos.
Los liderazgos personalistas están resurgiendo en el mundo, y la experiencia en América Latina es desastrosa. La crisis de representatividad de los partidos políticos, hundidos en un mar de descrédito, ha abierto el paso a líderes como Alberto Fujimori en Perú o Hugo Chávez en Venezuela. Ambos aprovecharon el desencanto de la población con los partidos políticos tradicionales y fueron electos presidentes.
ANSÍAN CAUDILLOS
Aunque la encuesta de M&R Consultores revela que la ciudadanía está cansada de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, y está de acuerdo con que ambos se retiren de la política, no ven la solución en el fortalecimiento de la institucionalidad democrática y de los partidos políticos, sino en el surgimiento de nuevos caudillos. Al mismo tiempo, en su mayoría consideran que los políticos actuales son mentirosos y deshonestos, según la encuesta.
¿La gente está esperando un líder mesiánico? A juicio de Raúl Obregón, todo hace indicar que sí.
El analista de opinión pública explica que en un país vecino como Costa Rica se nota un mayor respeto por la institucionalidad pública y algo parecido comienza a ocurrir en El Salvador. No así en Guatemala, donde el general Efraín Ríos Montt, ex dictador militar, ansía ser electo presidente en los próximos comicios generales.
Los nicaragüenses estamos olvidando, dice Obregón, que los caudillos son obstáculo para el desarrollo económico y de la democracia.
Marcos Novaro, un analista académico, sostiene que en la crisis de la política del mundo contemporáneo se está produciendo “un quiebre entre la sociedad civil y el sistema político”, lo cual está abriendo un vacío que está siendo aprovechado por “liderazgos personalistas”.
A juicio de Arturo Cruz, Nicaragua es una sociedad tradicional donde la autoridad se basa en las personas y se resiste a ser una sociedad moderna, donde la autoridad se basa en las instituciones. El análisis de Cruz inspiró a M&R Consultores a indagar sobre este tema en su última encuesta. “Los caudillos hacen girar la vida del país sobre sí mismos”, advirtió Cruz en una reciente entrevista con LA PRENSA.
CAUDILLOS REEMPLAZAN A PARTIDOS
Desde inicios de la década de los noventa, los liderazgos personalistas han resurgido en América Latina ante el fracaso de los partidos políticos. Las consecuencias: autoritarismo y corrupción.
-Alberto Fujimori, ex presidente del Perú (1990-2000), después de resultar electo mandatario gracias al hastío de la población en contra de los actos terroristas de “Sendero Luminoso”, disolvió el Congreso y se propinó un “autogolpe” que enrumbó al Perú en una década tenebrosa. Se exilió en Japón donde permanece debido a su doble nacionalidad, mientras es procesado por cargos de enriquecimiento ilícito en su país.
-Hugo Chávez, ex coronel golpista que capitalizó el descontento ciudadano con respecto a los partidos políticos tradicionales, fue electo presidente, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, arrasó en la elección de la misma y al igual que Fujimori concentró el poder en la Presidencia, llegando al extremo de gobernar por decreto en materia económica gracias a una autorización del Congreso. Venezuela ha permanecido convulsionada por intentonas de golpes de Estado.
-Carlos Menem, ex presidente de Argentina (1989-1999), gobernó su país con un programa económico neoliberal y al dejar la Presidencia, sería procesado por su presunto involucramiento en el tráfico de armamentos. En los comicios presidenciales del 2003, ante el desastre económico en el que se había hundido Argentina, intentó volver pero sus ambiciones de salvador de la patria no lo estaban tanto. A última hora, se retiró de la contienda para evitar una derrota.
