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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Mauricio Ramón Reyes, explica cómo fue dejado en la cajuela por los asaltantes del taxi que conducía.

Tras la banda del ex policía

Opera entre Tipitapa y Sabana Grande Elízabeth [email protected] Efectivos policiales investigan la existencia de una banda delictiva que podría estar integrada por un ex policía y que se ha dedicado a cometer fechorías, entre Tipitapa y Sabana Grande. Fuentes policiales aseguraron que el último atraco perpetrado por este grupo delictivo, podría ser el ejecutado contra […]

  • Opera entre Tipitapa y Sabana Grande

Elízabeth [email protected]

Efectivos policiales investigan la existencia de una banda delictiva que podría estar integrada por un ex policía y que se ha dedicado a cometer fechorías, entre Tipitapa y Sabana Grande.

Fuentes policiales aseguraron que el último atraco perpetrado por este grupo delictivo, podría ser el ejecutado contra un taxista la noche del viernes, a quien dejaron amordazado y maniatado en la cajuela del vehículo.

Según las mismas fuentes, las características de uno de los asaltantes del taxista, coincide con la de un ex policía que podría integrar ese grupo delictivo.

Extrañamente, los asaltantes en esta ocasión únicamente robaron los 450 córdobas que el taxista portaba, como resultado del trabajo desarrollado ese día.

El taxista Mauricio Ramón Reyes, de 31 años, de la cooperativa Dos de Agosto, circulaba en el taxi T-13-94, en el sector de Los Laureles Sur, cuando dos hombres le pidieron que les trasladara hacia Sabana Grande.

Tras ponerse de acuerdo el taxista y los supuestos pasajeros en el pago por el servicio, estos últimos abordaron el vehículo, pero antes de llegar a su destino, justamente en una curva de la carretera, uno de los desconocidos encañonó con una pistola al obrero del volante.

De inmediato, los hombres le ordenaron al taxista desviar su ruta e introducirse a un lugar desolado y en un camino de tierra.

Los desconocidos procedieron a despojarle del dinero, con el cordón de los zapatos lo maniataron y con una lanilla para limpiar vidrios, le amordazaron y procedieron a introducirlo al valijero.

“Me ordenaron que me callara. Creía que me iban a matar”, relató ayer el perjudicado.

Sorprendentemente, los hombres no robaron nada más y huyeron del sitio, dejando al taxista en la cajuela, quien sostuvo que horas después, a como pudo, logró zafarse y salir del vehículo.

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