- Consejo Directivo se reunirá una vez por semana
Gustavo Ortega [email protected]
Según el refranero popular, “meterse en cintura” es ordenar o ajustar situaciones que muestran debilidades o problemas. Eso es lo que el Consejo Directivo de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIB) ha demostrado que hará tras la renuncia intempestiva del titular de la entidad, Noel Sacasa.
“La Superintendencia de Bancos es una institución con equipo de profesionales muy buenos, hay un superintendente por la Ley. El Consejo Directivo, aunque no se mete día a día, ha estado funcionando y vamos a comenzar a reunirnos una vez a la semana para asegurarnos de que todo el proceso de la Superintendencia continúe caminando”, aseguró el presidente del Consejo Directivo de la SIB, Eduardo Montealegre
Anteriormente las reuniones del Consejo Directivo eran mensuales, pero a raíz de la renuncia desde Estados Unidos hecha por Sacasa por motivos personales ligados por la falta de garantías para el desempeño de sus funciones, según declaró a LA PRENSA, esta instancia ha retomado mayor beligerancia.
Según el artículo cuatro de la Ley 316 o Ley de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, el Consejo Directivo es el órgano a cuyo cargo se encuentra la actividad de dictar las normas generales aplicables a los bancos, instituciones financieras no bancarias y grupos financieros.
“El Consejo Directivo deberá reunirse de manera ordinaria por lo menos una vez al mes”, señala el artículo siete de la misma Ley.
Montealegre aseguró que los procesos de inspecciones continúan normales, y opinó que sobre la renuncia sorpresiva de Sacasa “lo que tenemos que pensar es en la institucionalidad y que las personas trascienden las instituciones… yo creo que es una decisión que tomó… lo que a nosotros nos interesa es el funcionamiento de la Superintendencia”.
¿MENOS INGERENCIA?
Una fuente especializada en temas de Derecho Bancario, que solicitó la omisión de su identidad, consideró que la Ley 316, vigente desde octubre de 1999, brinda más “poder” al Consejo Directivo y deja al Superintendente de Bancos con menos incidencia “y sólo queda obedeciendo directrices del Ejecutivo”.
Montealegre contrarrestó esta opinión y señaló que la Ley lo que hizo es darle mayor ingerencia al Superintendente, “inclusive el Consejo Directivo se mete menos en cuestiones de día a día, más bien (trabaja) para aprobar regulaciones, reglamentos, etc.”.
Según la Ley, el Consejo Directivo de la Superintendencia está integrado por el Ministro de Hacienda y Crédito Público quien lo preside, el Presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), quien lo presidirá en ausencia del Ministro de Hacienda y cuatro miembros con sus respectivos suplentes nombrados por el Presidente de la República en consulta con el sector privado y ratificados por la Asamblea Nacional.
La ley señala que uno de los cuatro miembros a los que hace referencia, con su respectivo suplente, deberá pertenecer al partido o alianza de partidos que haya obtenido el segundo lugar en las últimas elecciones de autoridades supremas de la nación, en este caso es del Frente Sandinista
Actualmente el Consejo lo preside Montealegre y lo conforman, el presidente del BCN, Mario Alonso; Antenor Rosales, por el Frente Sandinista y tres miembros de la empresa privada: Gabriel Pasos, Roberto Solórzano y Gilberto Argüello.
El secretario, designado por el Consejo Directivo, es Uriel Cerna Barquero.
En la Ley anterior, Ley 125, el Superintendente de Bancos era quien presidía el Consejo.
Por su parte, Mario Alonso, dijo que la situación actual de la SIB “demuestra que estamos institucionalizándonos cada vez más, la Superintendencia sigue operando, ninguno de nosotros somos absolutamente indispensables, la verdad es que este tipo de circunstancias demuestra es que lo que se ha venido trabajando ha dado resultados, obviamente vamos a seguir en el proceso de institucionalización, reforzamiento y todo”.
