- Hace seis días, el primero de julio, se cumplieron cinco años de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre México y Nicaragua, firmado el 18 de diciembre de 1997 en el Teatro Nacional Rubén Darío por los presidentes de ambas naciones. Fue el primero en la historia del país. Sin embargo, los resultados tienen dos ópticas: triunfalismo gubernamental y decepción de los privados
María Antonia López [email protected]
Para el gobierno, el Tratado de Libre Comercio (TLC) establecido desde hace cinco años con México, ha sido todo un éxito, sin embargo ese triunfalismo pasa muy lejos de las percepciones de los productores y exportadores, quienes reclaman por los obstáculos que enfrentan para lograr el acceso al país azteca.
Las negociaciones de este tratado, han sido las más largas hasta el momento, empezaron oficialmente en julio de 1991 y concluyeron en septiembre de 1997, es decir, más de seis años.
El positivismo del gobierno descansa en las cifras oficiales, pues el crecimiento del comercio entre ambos países ha sido de un 90 por ciento, desde la entrada en vigencia del tratado, el primero de julio de 1998, según explicó Álvaro Porta, director de Comercio Exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific)
Sin embargo, los productores y exportadores sostienen que estos años no han sido fáciles, ya que se han topado con una serie de obstáculos que han mermado las posibilidades del ingreso de los productos nicaragüenses, dado que muchos de estos entran a conveniencia de los intereses mexicanos, obviando lo acordado en el marco del TLC.
Pero Porta realizó un balance de esa relación comercial “al menos el 86 por ciento de los productos nicaragüenses, ya pueden ingresar a México sin pagos arancelerarios”, esto porque el TLC establece que desde 1999 debían entrar sin pago de impuestos.
Según las cifras oficiales presentadas por Porta, en abril de 1998 las exportaciones nacionales hacia México eran de 11 millones de dólares y para ése mismo mes pero del año 2003, la cifra se eleva a 19 millones de dólares anualmente.
Consideró que el dato demuestra modestia “pero el hecho de casi haber duplicado la cifra en cinco años, es un esfuerzo meritorio aún con todos los problemas que tiene el país”.
Señaló que el crecimiento del comercio mexicano en Nicaragua se calcula en un 30 por ciento, ya que pasaron de 70 a 100 millones de dólares desde 1998 a la fecha. “Ellos lo han aprovechado más porque tienen más capacidad de producción que nosotros”.
OFERTA REDUCIDA
Porta reconoció, que Nicaragua, solamente, está haciendo esfuerzos en el envío de 12 productos “ese es uno de los problemas que tenemos que resolver diversificando”.
Indicó que solamente el maní y el ganado en pie concentran el 77.8 por ciento de las exportaciones totales a México dentro del TLC. El resto de productos representan porcentajes muy pequeños.
Para diversificar los envíos, el Mific está trabajando en la recopilación de información vinculada a las necesidades de importación de México la cual será trasladada a los productores nicaragüenses, así determinar en qué se puede ser competitivo, ya que el listado es extenso.
EL CONTROVERSIAL FRIJOL NEGRO
Uno de los casos más sonados sobre los obstáculos que han enfrentado para ingresar al mercado mexicano son los frijoles negros.
Después de la firma del tratado muchos pequeños productores recibieron financiamiento para la siembra del grano, con la expectativa de vender a buen precio en México, no obstante, el sueño, apenas se hace realidad cinco años después, con apenas 900 quintales, vendidos por primera vez hace una semana, de las cuatro mil toneladas que establece el TLC.
Esta primera, incursión fue hecha por Enrique Zamora, gerente general de Agropecuaria Lafise, quien explicó que aprovechando la red que la entidad tiene en Centroamérica y México, lograron establecer junto a las autoridades de gobierno las gestiones necesarias a fin de hacer efectivos el ingreso de dos furgones cargados de frijol negro desde Nicaragua.
Zamora sostuvo que no es que México hubiera cerrado la frontera al frijol nicaragüense “simplemente no la había abierto”.
Si bien la cuota establecida en el acuerdo comercial con México es de cuatro mil toneladas al año, en la licitación pública que ese gobierno hiciera, fue posible que los importadores presentaran una oferta de compra por 690 toneladas, sin embargo, debido a los problemas presentados en años anteriores por las barreras no arancelerias se redujo a 900 quintales.
Ese frijol, fue acopiado de los productores organizados en la Fundación de Ex combatientes de Guerra, quienes acordaron con Lafise y el Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), acoger un bono de prenda para usar un almacén fiscal donde se acopiaría el grano hasta finiquitar la venta. Lo cual a juicio de Zamora, dio los resultados esperados: la apertura del mercado mexicano producto de un esfuerzo del sector privado con apoyo del gobierno.
Explicó que éste envío fue un proceso de aprendizaje, ya que fue una carrera contra reloj, dado que el período de licitación para la compra del grano, era muy corto y los requisitos son muchos, algunos de los cuales fueron llenados a última hora, y cumplir con lo exigían las autoridades mexicanas.
Ejemplificó en ese sentido, el etiquetado, los certificados fitosanitarios, el llenado correcto de formularios, el medio de transporte, los cierres de fronteras por feriados u horarios, entre otros.
CINCO AÑOS DE GESTIONES
Adolfo Juárez Peña, quien representa a seis empresas mexicanas importadoras de granos, explicó que desde 1998, empezaron a hacer las gestiones para introducir el frijol negro, consideró que de esa fecha a esta parte, los requisitos para el ingreso no han aumentado, sino que se han establecido los que son posibles de cumplir.
Agregó que muchos de los problemas que se dan con frecuencia es el desconocimiento de los exportadores y los importadores sobre los requerimientos oficiales.
RECONOCEN DIFICULTADES
El director de comercio de exterior del Mific, Álvaro Porta reconoció que han habido dificultades para introducir los productos nicaragüenses, pero para poner fin a esos problemas, indicó que se debe hacer uso de los mecanismos de solución de controversias establecidos en el TLC.
“Además, se requiere de la unificación de criterios entre el gobierno y los empresarios nacionales, para proceder a resolver con la contraparte las trabas que se han presentado”.
Algunas de las medidas adoptadas por Nicaragua, han sido la suspensión de las importaciones de algunos productos mexicanos, así como elevar una queja ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que decidiera sobre una posible sanción al país azteca ante la negativa de no permitir el ingreso del frijol negro. Situación que actualmente se mantiene suspendida, ya que después de cinco años, finalmente pudieran ingresar los primeros 900 quintales.
FONDOS DISPONIBLES
También recordó que hay algunos financiamientos disponibles que no están siendo utilizados, como el Acuerdo de San José, sobre la compra de petróleo a cambio de acceder a un fondo de 125 millones de dólares en préstamos, así como una oferta del Banco Mexicano (Bancomex), que es destinado para las pre exportaciones que pretendan entrar a ese mercado.
Ante eso, Porta llamó a los banqueros privados nicaragüenses para que accedan a esas líneas de crédito y fortalecer la capacidad crediticia al sector exportador.
PRECENCIA AZTECA
Las empresas mexicanas establecidas en Nicaragua desde 1998 son:
-PCS telefonía celular, Arnecón-Signus (zona franca fabricante de arneses en León), Femsa (antes Panamco, fabricantes de bebidas gaseosas) y Cemex (productora de cemento).
-Además de Nicamex (trabaja con chatarras), Z Gas (productora de gas butano), Estévez (procesadora de café y otros paquetes industriales) CIASA (trabaja con plásticos), ICASA (labora con químicos).
-En el área de servicios están Maseca (fabricante de harina de maíz), Pan Bimbo (con panes de harina procesada), Intramar (dedicada al transporte) y el Restaurante María Bonita.
