- Nadie les consultó ni les informó y ahora tendrán que pagar hasta
por introducir una guitarra - Jurista asegura que es ilegal cobrar impuesto a los artistas nacionales que actúan en el teatro
Gretchen Robleto [email protected]
El segundo concierto en homenaje a Los Beatles, en el Teatro Nacional Rubén Darío, fue un éxito pero antes de la presentación los cantantes y músicos se llevaron el susto de su vida cuando inspectores de la Dirección General de Ingresos (DGI) les notificaron que debían pagar impuestos sobre los ingresos del concierto.
El cobro imprevisto ha provocado un escándalo en círculos culturales y ha develado lo que ya era un secreto a voces: La reforma tributaria adelantada por el Gobierno de Enrique Bolaños premió a los banqueros y empresarios, manteniéndoles sus exoneraciones, y castigó a sectores débiles como los artistas, a quienes ahora el Gobierno les cobrará por introducir hasta una guitarra, no importa si la compró o si la recibió en donación.
“¿Por qué el Gobierno no le va a cobrar a los bancos los mil millones de córdobas que deben en concepto de Impuesto Sobre la Renta?”, se preguntó el experto en derecho fiscal, doctor Julio Francisco Báez, quien calificó de ilegal el intento de cobro que se produjo el viernes pasado en el Teatro Nacional Rubén Darío.
Para colmo de males, el director de la DGI, Róger Arteaga, no supo explicar si el cobro que pretendían sus inspectores era legal o ilegal. Arteaga dijo no estar seguro si el cobro a artistas nacionales es legal o no.
Es ilegal, dice jurista
Báez tiene la certeza de que el cobro es ilegal. La Constitución de la República reconoce al Teatro Rubén Darío como parte del Estado y, según las reformas fiscales aprobadas este año sólo debe reportar impuestos si la actividad fuese ajena a sus fines, es decir, si no promoviera la cultura.
Según Báez, el suceso del concierto evidencia ignorancia e impericia técnica del Gobierno sobre una ley aprobada hace dos meses.
El Gobierno está presionado por el peligro de no cumplir las metas recaudatorias de 700 millones de córdobas. “El fisco va a sacar sus garras, éste es el fantasma de un terrorismo fiscal de nuevo cuño, de dudable legalidad, (existe el riesgo) de establecer cobros indebidos por la desesperación del Gobierno de llenar sus metas”, advirtió Báez.
La Ley de Equidad Fiscal (Ley 353) contiene más sorpresas desagradables para los artistas nicaragüenses. Las reformas eliminaron tres de los cinco artículos que forman parte de la Ley de Promoción a las Expresiones Artísticas Nacionales y de Protección a los Artistas Nicaragüenses (Ley 215).
“Es un golpe a la cultura. El corazón de la reforma tributaria era tocar las exoneraciones, pero no tocaron nada. Los intereses económicos se impusieron y los grupos políticos, pujaron de tal manera que deformaron la reforma. Lo que hicieron fue que pagaran justos por pecadores y que al perro más flaco se le pegaron las pulgas”, enfatizó Báez.
Artistas en aleluya
La pregunta del millón es: ¿A la hora de la reforma tributaria, por qué no se consultó a los artistas como sí se hizo con los empresarios y banqueros?
Según Báez, “el Gobierno está representando, no a la ciudadanía en general, está siendo prisionero de los grupos de presión, otro Gobierno hubiera actuado ante el escándalo de la defraudación fiscal de los bancos. ¿Por qué se consultó a los empresarios y no a los artistas, a los agricultores, a la pequeña industria, a los trabajadores?”
Las reformas tributarias aplicadas por el Gobierno, han dispensado de hecho y no de derecho, a los bancos, del pago de impuestos sobre la renta, durante los últimos cinco años, señaló Báez.
“Terrorismo fiscal”
A juicio del director de la Camerata Bach, Ramón Rodríguez, “la Nueva Era está desesperada por sacar dinero de donde no lo hay, al Gobierno no le pedimos que nos ayude, pero al menos que nos deje trabajar”.
Añadió que la Nueva Era practica el “terrorismo fiscal” al obstaculizar el trabajo de los artistas nacionales. “El Estado no promueve la cultura y ahora quiere cobrar impuestos”, insistió.
La directora del Teatro Nacional Rubén Darío, Susan de Aguerri, abogó porque “la cultura no sea gravada”. Aguerri sostuvo que los artistas nacionales trabajan con las uñas y que cualquier pretensión de cobro de impuestos es injusta.
Derechos perdidos
-A partir de la publicación de la Ley de Equidad Fiscal, los artistas perdieron algunos derechos contemplados en la Ley 215.
-Por eso tendrán que pagar impuestos las asociaciones de artistas que importen o reciban donaciones de materiales, equipos, instrumentos, accesorios para la producción artística nacional.
-También pagarán impuestos las obras de arte que ingresen al país en carácter de donación.
Elefante contra hormiga
En términos de recaudación, la Ley de Equidad Fiscal refleja la lucha del elefante contra la hormiga. “La pretensión del Gobierno de querer recaudar la mayor cantidad de impuestos a los más débiles es un absurdo a gritos, que evidencia que la reforma tributaria se improvisó y está flaqueando en el tema de recaudación”, dijo el jurista Julio Francisco Báez.
