- Con la Autonomía, los habitantes de la Costa caribeña de Nicaragua tendrá que administrar las riquezas de la zona
Eduardo Marenco [email protected]
La explotación racional de los recursos naturales, como la minería —un recurso no renovable—, la pesca y la madera, es clave para garantizar el futuro económico de la costa caribeña de Nicaragua, que adquirirá una autonomía real en las próximas semanas, advirtió Ray Hooker Taylor, presidente de la Fundación para la Autonomía y el Desarrollo de la Costa Atlántica de Nicaragua (Fadcanic).
Los recursos pesqueros han sido tan explotados en la zona, que ya se observa una disminución sustancial de la captura del camarón, aseguró Hooker.
A su criterio, las ventajas competitivas de la región caribeña, que debería funcionar como puerto nacional para la exportación hacia Estados Unidos, pueden contribuir al desarrollo integral de la nación.
El procurador especial para los pueblos indígenas y comunidades étnicas de la costa caribeña, Norman Bent, ve en la posición geográfica de la región, una oportunidad para el comercio con países caribeños como Puerto Rico, Barbados, Jamaica y República Dominicana.
Se hace necesario, añadió Bent, mejorar la infraestructura de la región. Por ejemplo, convertir el aeropuerto de Bilwi (Puerto Cabezas), en un puente internacional para la promoción del turismo; y mejorar la “trocha” entre esa ciudad y Managua, porque está como la dejó el gobierno de Anastasio Somoza en los años setenta.
Sin cantar victoria
Hooker, en tanto, sugiere que “no hay que cantar victoria” con la aprobación del reglamento de la Ley de Autonomía, porque falta la discusión en lo particular.
Sin embargo, la aprobación del reglamento de Autonomía, en lo general, y de la Ley de Demarcación de Territorios Indígenas, en diciembre del 2002, son pasos históricos a favor del pueblo costeño, admitió Bent.
Es optimista: “Dejaremos de ser víctimas y pasaremos a jugar en el mismo campo”.
16 años de olvido
Durante la década de los ochenta, rememoró Ray Hooker, la costa caribeña era una zona de combate, se libraba una guerra entre el Ejército sandinista y los grupos indígenas rebeldes, miskitos, sumus y ramas.
Para calmar los ánimos en la región y lograr la pacificación, la Asamblea Nacional, controlada por los sandinistas, aprobó la Ley de Autonomía en 1987, pero no fue reglamentada por el entonces gobernante Daniel Ortega Saavedra, quien tenía la atribución exclusiva para hacerlo.
“Había ambigüedades dentro del sandinismo respecto a la autonomía, aunque su política oficial era de apoyo a la autonomía”, señaló Hooker.
El gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1996), prosiguió Hooker, fue adversario de la Autonomía, tanto que a inicios de su mandato intentó desconocerla. Después, Barrios se comprometió a reglamentar la ley en sesenta días, pero nunca lo hizo.
El gobierno de Arnoldo Alemán Lacayo (1997-2001) es considerado por Hooker, como un enemigo de la autonomía costeña, porque incluso advirtió que destruiría el proceso autonómico. Pero Alemán se encontró con que muchos costeños del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) estaban a favor de la Autonomía.
Durante la administración de Enrique Bolaños, la Asamblea Nacional retomó la atribución de reglamentar la ley ante la inoperancia del Ejecutivo.
Pobres en tierra rica
59,673 km2 es el área de la región caribeña nicaragüense, o sea el 45.8% del territorio nacional.
500,000 personas viven en la región.
75% de la población vive en la pobreza.
43% de la población mayor de diez años es analfabeta.
6 comunidades étnicas habitan la región: ramas, mayangnas, miskitos, creoles, mestizos y garífunas.
32.9% de las viviendas cuentan con agua potable.
46.8% de las viviendas cuentan con energía eléctrica.
FUENTE: Revista Wani y Fundación para la Autonomía y el Desarrollo de la Costa Atlántica (FADCANIC).
