- Ni la mitad de los habitantes de las principales ciudades del país tienen
acceso a vertederos sanitarios para desechar las aguas negras de sus casas.
Sanear las zonas urbanas, para frenar la contaminación, requerirá una inversión todavía no calculada y el Estado se muestra en quiebra
Douglas Carcachey Benjamín [email protected]
La contaminación de los ríos, lagos y lagunas de Nicaragua persistirá mientras las principales ciudades del país carezcan de sistemas completos de alcantarillado sanitario, porque hasta hoy sólo cuatro de cada diez personas disponen de esos servicios.
Sólo un millón de personas, cerca del 40 por ciento de los pobladores de las principales ciudades del país, pueden botar sus aguas negras a través de las alcantarillas, indica un informe de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal).
Significa que el 60 por ciento de los habitantes lanza sus aguas negras y desechos a las calles o cauces y terminan ensuciando fuentes de agua dulce, que serán necesarias para proveer agua potable cuando se agoten algunas corrientes subterráneas.
La capital nicaragüense, Managua, es una de las que más contamina las aguas superficiales y sólo dispone de alcantarillas para la mitad de su población, unas 600 mil personas, según los registros de Enacal.
BASURA SEGUIRÁ CAYENDO
El alcalde de Managua, Herty Lewites, dice que el Lago Xolotlán dejará de recibir aguas negras dentro de dos años, pero lo más probable es que le siga cayendo la basura que le drenan 28 cauces, porque la Comuna carece de dinero para controlar los basureros y ponerle trampas a los desechos.
“Así como le prestaron 70 millones de dólares al Gobierno, casi regalados, sería bueno que el Gobierno gestione otro préstamo de algunos millones para que trabaje junto al municipio de Managua”, declaró Lewites.
El alcalde pidió una ley nacional para solucionar el problema de la basura, y anunció que este año construirán una micropresa para contener la basura y los sedimentos que ahora caen en la Laguna de Tiscapa, situada en el centro de la ciudad de Managua.
El préstamo de “algunos millones” de dólares que necesita la Alcaldía capitalina sería utilizado en “construir más micropresas que tengan trampas para sedimentos y basura, para que el lago sólo reciba el agua de lluvia, pues eso le ayudará a oxigenarse”, explicó Lewites.
Representantes de Enacal dijeron que todavía falta calcular la inversión total, para dotar de alcantarillado sanitario a las ciudades más importantes de Nicaragua.
NI PARA LIMPIAR
Al Ministerio de Salud le corresponde limpiar la ribera del Lago de Managua, una labor que costará 2.6 millones de dólares, pero esa institución todavía carece de fondos para ese fin.
El proyecto, que es parte del saneamiento del Lago Xolotlán, consiste en sacar todos los desechos sólidos de las zonas costeras y controlar las plagas de mosquitos.
Al Instituto de Estudios Territoriales (Ineter) también le hace falta dinero para medir de forma constante la calidad del agua del Lago de Mnagua, actividad necesaria desde el inicio del proceso de saneamiento.
Al basurero La Chureca, en la costa del Xolotlán, llega un promedio de 1,726 toneladas de basura por día y los líquidos que sueltan esos desechos se revuelven con las aguas del lago, dijo el delegado del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) en Managua, Róger Pérez Elizondo.
Los alcaldes de la capital de los últimos 24 años han prometido darle tratamiento a la basura, pero ésa es una obra todavía pendiente.
AGUA MEDIO LIMPIA
La Comisión de Salvamento del Xolotlán, creada en los años 90, recomendó con urgencia un sistema de tratamiento de aguas residuales de la ciudad de Managua y la rehabilitación de toda la red de alcantarillado sanitario.
Enacal comenzó esas obras, valoradas en 74 millones de dólares, y se prevé que la planta, para descontaminar las aguas negras de la capital, empezará a funcionar en el año 2005.
“El agua no saldrá limpia, pero al menos ya no seguirá entrando tan contaminada como ocurre ahora”, afirmó el director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA), Salvador Montenegro.
“Es una planta diseñada para tratar residuos bacterianos y no está en capacidad de disolver o eliminar los contaminantes que vienen en los desechos de las gasolineras, talleres e industrias”, explicó.
Según el Marena, hace falta una ley que obligue a las gasolineras de todo el país, a las textileras y cualquier industria, a que instalen un sistema propio de tratamiento de desechos líquidos.
RESERVAS LIMITADAS
El acuífero de Managua está en la zona de Las Sierras, al sur de la capital, pero la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA) advirtió que ese almacén de agua subterránea será insuficiente dentro de pocos años para abastecer a la población de la capital de Nicaragua.
La solución podría estar en las reservas de aguas superficiales, lagos y lagunas, pero éstas tienen un serio problema: la contaminación, indica el informe sobre El Estado de la Región Centroamericana, publicado en el año 1999 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Ni el Lago Xolotlán ni la Laguna de Masaya están en condiciones de abastecer de agua a la población de Managua, por la contaminación; y la misma suerte corre el Lago Cocibolca, con ocho mil kilómetros cuadrados.
AGUAS OSCURAS
-La transparencia del Lago Xolotlán ya es de apenas 30 centímetros de profundidad. Desde su superficie, es difícil ver qué hay en sus aguas más allá de esa distancia, porque se volvieron opacas con las suciedades que le han caído por décadas de la ciudad de Managua.
-Los estudios del Centro de Investigación en los Recursos Acuáticos (CIRA), indican que los peces del Lago de Managua se alimentan más de bacterias que de algas, porque lo que abunda en esas aguas son heces fecales.
-El viento, que en esa zona sopla fuerte, es el que mantiene vivo al Lago Xolotlán, proveyéndole oxígeno, porque las aguas tienen poca luz y “las algas producen poco oxígeno mediante el proceso de fotosíntesis”, explicó Salvador Montenegro, director del CIRA.
-Si el viento dejara de soplar sobre los mil kilómetros cuadrados del Lago Xolotlán, la pestilencia de sus aguas invadiría toda Managua y la sentirían los 1.5 millones de habitantes de la ciudad, porque los desechos se descompondrían más por la falta de oxígeno, explicó Montenegro.
VENENOS AL COCIBOLCA
Sanear el Lago Cocibolca “es una obra titánica, de mucho costo”, dijo el Ministro del Ambiente y los Recursos Naturales, Arturo Harding. Reconoció que el Gobierno desconoce cuánto cuesta limpiar las fuentes de aguas superficiales que han sido contaminadas.
Explicó que desde los años 60, los productores de arroz de Malacatoya han lanzado residuos de herbicidas al lago. También las lecherías de Chontales lanzan a sus aguas el suero que desechan.
La contaminación del Cocibolca con pesticidas es más grave, dice el experto en temas agropecuarios Nicolás Arróliga, director de la empresa Geodigital. “El arroz usa muchos agroquímicos y en Malacatoya se cultiva por inundación y tienen que drenar esa agua hacia el lago, con todos sus venenos”.
Para reducir los efectos negativos, Arróliga sugiere usar agroquímicos menos residuales y propiciar la infiltración en el suelo, del agua de los arrozales, porque así pasaría por el filtro natural.
