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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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El retorno del Río Negro

Claudio Gutiérrez Huete

El establecimiento de la estación lluviosa se encargó de demostrar que nadie se había “llevado” o “robado” el Río Negro como erróneamente se informó en marzo pasado. El río ha recuperado su caudal y se comprobó así la veracidad de los argumentos técnicos de Ineter en esa misma fecha, de que el secamiento del río era un fenómeno temporal, recurrente y reversible, característico de muchos ríos de la vertiente del Pacífico y de la Zona Norte del país y que ocurre de manera cíclica durante la estación seca.

El Río Negro “regresó” porque se restituyó su flujo base que proviene de las aguas subterráneas de su cuenca. Como consecuencia de la infiltración del agua de lluvia, el nivel freático ascendió lo suficiente para volver a alimentar el cauce y de ahora en adelante el caudal estará fluctuando en función de las precipitaciones en su cuenca. Este mismo proceso se repite todos los años en la mayoría de los ríos que desaparecen durante la estación seca.

Pero las inundaciones del 23 de junio pasado, que también estaban anunciadas, nos recuerdan que la solución a la problemática post Mitch en el Río Negro continúa pendiente: en la estación lluviosa, Nicaragua es afectada por los caudales de crecidas que irrumpen en el territorio nacional en la zona de desvío del río. En la estación seca, Honduras continuará afrontando falta de agua porque Nicaragua sigue recibiendo “gratis” el río que abandonó su cauce original por efectos del Mitch. Una vez cesen las lluvias y el agua en la zona sea nuevamente un “recurso escaso”, volverán los conflictos con los productores hondureños que tratarán de llevar agua a su territorio con bombas, presas o canales.

La problemática del Río Negro sigue vigente y es oportuno recordar los elementos que intervienen:

Tanto la cuenca tributaria como el curso del río tienen carácter binacional, compartidos por Nicaragua y Honduras, por lo que ambos países tienen derecho al uso del agua.

El río se desvió hacia territorio de Nicaragua a la altura de Palo Grande, abandonando su cauce natural, y quedando sin agua el resto de su recorrido.

El desvío también provoca problemas ambientales en los dos países: las marismas del Estero Real reciben un caudal adicional de agua dulce y de sedimentos que afectan su salinidad; y la camaronicultura de Honduras en la desembocadura del Río Negro también es afectada.

Se ha perdido una frontera visible en aquellos tramos donde el río cambió de curso y donde el eje del río sirve de frontera común.

Afortunadamente el eje quedó geo-referenciado en las Actas de Límites de 1960 y se puede restituir fácilmente.

La solución permanente es llevar el río a su cauce original pero esto es muy costoso puesto que sería necesario dragar tramos del antiguo cauce y construir diques en sus márgenes para evitar que se vuelva a desbordar. Además, la presencia de minas en el lecho del río complica esta operación.

Cualquier solución a esta problemática pasa por la definición de los derechos de agua de cada país lo que requiere un estudio hidrológico para determinar exactamente los aportes de agua provenientes de Nicaragua y de Honduras a lo largo de su recorrido. Éste es un insumo indispensable para definir la cantidad de agua a que cada país tiene derecho.

Otro aspecto es el diseño conjunto de las obras de derivación para que cada país aproveche el caudal que le corresponde. Cualquier sistema que se adopte debe permitir la fácil verificación de su operación para evitar abusos como aparentemente ocurrió con la bomba que se instaló en territorio hondureño en la estación seca pasada.

Finalmente, no se puede omitir el problema de las inundaciones que afectan el territorio de Nicaragua. Una solución puede ser un vertedero de “demasías” o de “excedencias”, transversal al eje del río antes del punto de desvío que transporte hacia Honduras las crecidas en exceso de cierta magnitud. Honduras podría almacenar el agua en dos lagunas naturales ubicadas en las cercanías para utilizarla durante la estación seca.

En síntesis, el problema post Mitch del río Negro no es solamente el “robo” del río, que ya “apareció”, sino toda una situación de conflictos estacionales por el uso del agua en una cuenca compartida y su secuencia de efectos ambientales; y la restitución de una frontera visible, todo lo cual se puede solucionar de manera permanente con la voluntad y el esfuerzo conjunto de los dos países.

El autor es director de Ineter.

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