Ary Neil [email protected]
Con la reciente e intempestiva renuncia del Superintendente de Bancos y Otras Entidades Financieras (SIB), Noel Sacasa, el próximo paso es buscar a alguien idóneo y capaz para el cargo. Sin embargo, como ya es costumbre en este país, el sucesor de Sacasa seguramente tiene que contar con la venia de las dos grupos políticos mayoritarios en la Asamblea Nacional.
Así es. Conforme al artículo 138, numeral nueve de la Constitución, el Superintendente y el Vice Superintendente de Bancos, deben ser electos por los diputados del Poder Legislativo “de listas propuestas por el Presidente de la República”. Pero como los diputados interpretan la Constitución según sus conveniencias, es probable que escojan al Superintendente sin tomar en cuenta la lista que proponga el Presidente de la República, y si es así, pronto habrá un Superintendente o Vice Superintendente liberal o sandinista.
Conversando recientemente con un funcionario de la Contraloría me comentaba que el candidato tendría que ser “un santo”. De alguna manera tiene razón. Las palabras textuales de ese funcionario fueron éstas: “Un candidato que le caiga bien a los sandinistas y a los liberales arnoldistas, propuesto por el presidente Enrique Bolaños… Tiene que ser un santo”.
Definitivamente tres grupos antagónicos como éstos muy difícilmente se pondrían de acuerdo en alguien que sustituya a Noel Sacasa. Los sandinistas van a querer que el Superintendente de Bancos sea alguien de su confianza; igual los liberales; y el Presidente Bolaños tampoco va a dejar el cargo en manos de ninguno de los dos.
A Bolaños no le queda más que ratificar al Superintendente por la ley, Alfonso Llanes, quien fungía como vice en esa cartera; y dejar que liberales y sandinistas se “maten” por la vicesuperintendencia.
Si el presidente Bolaños opta por ratificar a Llanes, la pugna por la vicesuperintendencia podría ser entre Gilberto Wong Chang, ex tesorero del Partido Liberal Constitucionalista (PLC); y el economista Silvio Conrado, reconocido miembro activo del sandinismo, a menos que surjan nuevos candidatos que igual serán de uno u otro partido.
La verdad es que concuerdo con lo dicho con el funcionario de la Contraloría cuando refiere que el candidato debe ser un santo. En el caso de la elección del Superintendente y el Vice Superintendente la Constitución no dice con cuántos votos se deben elegir, como en los otros cargos que elige la Asamblea (magistrados, contralores, etc.) que sí establece que debe ser con el sesenta por ciento.
De manera que será necesario aclarar con qué mayoría se elegirá al Superintendente, y si es por el sesenta por ciento, que equivale a 56 diputados, aunque el candidato del presidente Bolaños contara con la venia de los 41 liberales arnoldistas, los tres de Camino Cristiano y obviamente los ocho de la bancada Azul y Blanco, no podrían elegirlo porque todavía le faltarían cuatro votos.
Y ni pensar que los sandinistas, con apenas 38 votos, podrían lograr que el Vice Superintendente sea de su partido. De tal manera, que el mandatario nicaragüense no tiene más opción que ratificar a Llanes y sentarse en palco a ver el pleito entre arnoldistas y sandinistas por la Vice Superitendencia, a menos que ninguno esté interesado en el cargo. Dudoso.
El presidente Bolaños asistió recientemente a su enésima derrota en el Parlamento cuando liberales y sandinistas se repartieron a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Quizá ésta podría ser una pequeña victoria para el mandatario si decide confirmar a Llanes como Superintendente.
El autor es periodista.