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con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Las ratas están arrasando con los cultivos en Río San Juan. (LA NACIÓN/F. RODRÍGUEZ)

Hambre empuja a nicas a Costa Rica

Ratas destruyen cultivos Carlos HernándezTomado de La Nación RÍO SAN JUAN, NICARAGUA.- Juan Bautista Espinosa, un agricultor de Los Chiles de Río San Juan, tiene motivos de sobra para admitir que lo abate la tristeza. Las ratas arrasaron con el maíz, el arroz, la yuca y el quequisque que sembró en abril y de paso […]

  • Ratas destruyen cultivos

Carlos HernándezTomado de La Nación

RÍO SAN JUAN, NICARAGUA.- Juan Bautista Espinosa, un agricultor de Los Chiles de Río San Juan, tiene motivos de sobra para admitir que lo abate la tristeza.

Las ratas arrasaron con el maíz, el arroz, la yuca y el quequisque que sembró en abril y de paso acabaron con sus esperanzas de obtener una nueva cosecha que le garantizara la comida de su familia para el resto del año.

Se quedó sin dinero para comprar el diario. Tampoco tiene posibilidad de trabajar como peón agrícola, pues en su comunidad cada día hay menos empleos.

Afirma que empujados por el hambre, dos de sus hijos menores decidieron emigrar la semana anterior a Costa Rica en busca de un trabajo temporal y que otros dos quieren seguirlos.

“No sé si me duele más la falta de comida en casa o la partida de mis muchachos”, dijo a La Nación mientras esperaba sentado en una grada de la oficina del alcalde suplente, Luis López. Allí trataba de que le regalaran un poco de semilla de maíz para volver a sembrar.

Juan Bautista es uno de los cientos de campesinos de Río San Juan a los que la plaga de ratas, que se desató desde mayo, los hizo más pobres.

Esa adversidad, causa que al igual que los Espinosa, muchos otros nicaragüenses hayan decidido marcharse a Costa Rica.

Además de los roedores, en Río San Juan ha resurgido la leishmaniasis o lepra de montaña, una enfermedad propia de las zonas montañosas transmitida por una mosca llamada bicotoma.

De 600 casos sospechosos, 132 ya fueron confirmados en laboratorio, dijo el médico Freddy Ruiz, director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais).

“Esa enfermedad produce ulceraciones en la piel y las mucosas, deforma el rostro y si ataca el hígado u otros órganos viscerales podría causar la muerte”, agregó el funcionario.

MÁS HAMBRE

Aunque Julio Chamorro, quien es el delegado local del Ministerio de Agricultura y Ganadería, calcula en 5,000 las hectáreas dañadas, Carlos Estrada, un representante de los agricultores, considera que son más.

A Estrada parece darle razón el alcalde López cuando dice que sólo en el municipio de Los Chiles, formado por 22 comunidades, hay 1,000 productores en bancarrota.

López explica que el maíz es, por tradición, la principal fuente de ingresos de los campesinos sanjuaneños y cuando hay imprevistos como la plaga de ratas esa gente entra en una severa crisis.

“Muchas familias la están pasando mal, pero advierto que en los próximos tres meses la hambruna será más severa si el Gobierno no les dona alimentos”.

CAMINATAS POR MANGOS

A 15 metros de la oficina de López, Mauricio Velásquez, habitante de Poza Redonda, contó cómo hay mañanas en las que él y otros vecinos hacen caminatas hasta de siete horas para conseguir guineos o mangos para tener algo con que “engañar el estómago”.

El alcalde López revela que la emigración de sus coterráneos se disparó en las últimas cinco semanas como consecuencia de la escasez de alimentos y el desempleo.

“Tradicionalmente la gente de aquí emigra bastante al lado tico y ahora hay más y es fácil comprobarlo en los buses”.

En algunas ocasiones hasta el 30 por ciento de los pasajeros, entre 15 y 32 años, llevan como destino Costa Rica, dijo.

“Eso es cosa de todos los días y seguirá aumentando, pues es lógico pensar que difícilmente habrá alguien que quiera morirse por falta de alimento”, advirtió López.

MANGO DE DÍA Y DE NOCHE

Esa fruta es lo único que están comiendo desde hace varios días los 10 hijos de José Rodríguez y Marina González, en La Venada 1, un pequeño pueblo de este departamento del sur de Nicaragua.

Pero la familia Rodríguez González es tan sólo una de las muchas que están sufriendo las consecuencias de la falta de comida, provocada por la plaga de ratas que desde mayo arrasa con los cultivos de maíz, arroz, yuca y quequisque en esta área fronteriza con Costa Rica.

“Los mangos se han convertido en nuestra salvación. No tenemos córdobas para comprar arroz, frijoles, harina y café, no nos queda otra que buscar la manera de llenar el estómago de nuestros hijos y entonces les damos mangos, que por dicha abundan en estos tiempos.

“Los chavalitos se los comen maduros y verdes. En un día se pueden comer al menos 25”, dice con franqueza doña Marina.

Esta madre de 48 años, cuenta que afortunadamente la fruta no le ha causado trastornos digestivos a sus hijos.

“Como que ya se acostumbraron, pues solamente dos de ellos han amanecido con calentura. Dios quiera que sigan sanitos mientras logramos pasar estas penurias”, dice doña Marina.

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