Fabiola Salinas, esposa del Vicepresidente José Rizo, sabe lo que quiere y cómo lograrlo. Con esa claridad robó el corazón de su “mejor conquista”, como ella misma nos contó. Entrar para quedarse en la vida del hombre maduro, exitoso y aferrado a su soltería, que era el doctor Rizo cuando lo conoció, fue un triunfo basado en la paciencia y la persistencia.
Cuando Fabiola Elizabeth Salinas, actualmente de 36 años, conoció a José Rizo Castellón, descubrió que el trabajo y la política le ocupaban todo su tiempo y no había cabida para el amor. En esta entrevista nos detalló cómo dos simplemente amigos y nada más, pasaron a ser pareja. Hay 22 años de diferencia de edad entre Salinas y su esposo, pero ella ha reiterado en relación a su unión aquella famosa frase: “En el amor no hay edad”.
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¿Cómo conoció al doctor Rizo?
“A José lo conocí cuando andaba con el ex presidente Arnoldo Alemán, en la campaña para alcalde… hace tantos años ya. Después lo volví a ver en Cárdenas. Fijate que fue simpático porque lo vi tan interesante, un hombre tan culto, tan educado, con un inmenso amor por su país, me llamó la atención y le pregunté a mi mamá quién era”.
¿Cuánto tiempo pasaron de amigos y nada más?
“De amigos todo el tiempo, desde el 90, cuando me lo presentaron, después yo venía de Costa Rica para la campaña del señor (Arnoldo) Alemán y nos hicimos más amigos. Cuando me vine a vivir aquí hace cuatro o cinco años, la amistad se hizo demasiado cercana.
En Costa Rica me llamaba como amigo, creo que por eso tenemos una relación muy bonita porque anteriormente éramos amigos. Cinco años después yo me divorcié en Costa Rica y él estaba aquí, también era una persona sin compromiso, entonces empezamos a salir”.
¿Cómo se le declaró el doctor Rizo?
“No fue una declaración de noviazgo porque a la edad de José y a mí edad, ya no se dan esas cosas. Cuando nos dimos cuenta ya era una relación muy bonita, nos fuimos complementando, teníamos los mismos gustos.
Yo siempre he dicho que lo que soy ahora se lo debo a él. José me ayudó a conocer más mi país, eso fue lo que más me gustó de él. Yo creí que nunca iba a poder ocupar un lugar tan cerca de él, para mí era como una competencia, porque su vida era la entrega política, su país, yo sentía que no iba a entrar nunca en su vida.
Él se dedicaba a su trabajo, después a las cosas partidarias, los sábados hacia recorridos por los pueblos. Yo decía que jamás iba a poder ser parte de su vida, pero sin querer queriendo, como digo yo, entré en su vida. Así fue cómo empecé a viajar con él como amiga, a conocer mi país, a la gente humilde, al corredor del olvido, como le llama él al campesino”.
¿Quién conquistó a quién?
“Yo lo conquisté a él. Fui yo quien conquistó a José y no me importa decirlo porque ha sido mi mejor conquista, después de conquistar a mi país por medio de él, con mis actuaciones, con mis obras, lo cual ha sido un reto. Me siento muy orgullosa de ser su esposa”.
¿Qué es lo que más le gusta de José Rizo?
“Su entrega y su amor por su país. Aquellos principios tan honestos. Es leal a su partido, a su gente, a sus amigos y a su país”.
¿Qué no le gusta de él?
“Lo mismo que siempre le reclamo, que le dediquemos un poquito más de tiempo a la familia. Él trabajo para él, es de lunes a lunes. Creo que ya no me molesta porque ahora prácticamente hago lo mismo. Tal vez su stress (no me gusta), se levanta demasiado temprano”.
¿A qué hora se levanta el Vicepresidente?
“A las 4:30 o las 5 de la mañana. Él espera el periódico, oye la moto y él está afuera esperando. Le gusta estar informado desde muy temprano”.
¿Cuáles son sus aspiraciones en el plano personal y profesional?
“Quiero terminar una buena vicepresidencia junto con mi esposo, que me recuerden como una persona que no estuvo de adorno, quiero devolver un poco la confianza del pueblo, del voto que nos dieron.
Como número uno, quiero dejar para el h
Hospital La Mascota un tomógrafo”.
¿Tiene aspiraciones políticas?
“No, no, en ningún momento. La única aspiración que puedo tener es ser la última esposa. La política no me gusta”.
¿Es usted liberal como su esposo?
“Cien por ciento liberal”.
¿De la Unidad Liberal o del PLC?
“Del único que he conocido y me enseñó a conocer lo que es el liberalismo. Aquí solo hay uno, que es el PLC. He aprendido a militar y entregarme, trabajaré siempre por él, estando o no en el gobierno. Yo voy a estar siempre en el Partido Liberal Constitucionalista, donde conocí a mi marido y donde él está militando y nunca nos iremos de ese partido”.
¿Cómo es su relación con el despacho de la Primera Dama? ¿Se ve con ella?
“Cada quien hace sus obras. Las dos nos hemos dedicado a trabajar. Yo tengo mi despacho. No estoy informada de lo que doña Lila hace en su despacho.
Cuando yo me la encuentro en algún evento, le digo qué estoy haciendo, cuál es mi próxima meta, pero no trabajamos juntas. Somos dos despachos separados completamente, si trabajáramos juntas sería menos lo que se hace”.
¿Cómo hace para mantenerse tan guapa?
“Vieras que es un sacrificio. Cuando aumento unas libras me preocupo tanto. Trato de llevar una dieta, pero soy muy golosa, me encantan los dulces. Cuesta mucho cuidarse.
Admiro a aquella mujer que va al gimnasio, yo nunca he podido, no voy al gimnasio, siento que se me va el día. Tal vez cuando termine todo esto me dedique un poco al gimnasio.
Trato de no comer dulce, arroz, el pan, ¡que es imposible! La comida nicaragüense es tan rica, el nacatamal me encanta, las tajadas me trastornan, ¡así que cuesta muchísimo estar a dieta! Trato de comer frutas, aunque no me gustan y ensaladas”.
¿Qué hacen para divertirse como pareja?
“Veo la agenda de mi marido y soy la mujer más feliz cuando veo que no tenemos nada en la noche. Me encanta cocinar y decorar mi casa. Trato de que en cada rincón José vea algo especial. Soy muy casera. No me llaman la atención ni las discotecas, ni el cine, prefiero alquilar una película”.
¿Piensan tener bebé?
“Pues yo creo que estamos bien así, tenemos tres hijos, dos en Chile y una que vive conmigo, Geraldine. Tenemos ya demasiados hijos, todos los niños de Nicaragua que nos necesitan llenos de energía”.
Madre desde muy joven
Fabiola Salinas terminó el bachillerato por madurez en Costa Rica. Trabajó en la Embajada de Nicaragua en Costa Rica e inició sus estudios de Relaciones Internacionales, los que suspendió al convertirse en madre a los 19 años. La hija de su primer matrimonio, Geraldine, tiene 17 años y vive con ella y su esposo. El doctor Rizo por su parte tiene dos hijos que viven en Chile.
Sus gustos
– Perfume: Jean Paul
– Vestuario favorito: botas y jeans.
– Películas: comedias, drama y terror.
– Canción: A mi manera.
