Rosendo Díaz Bendaña
Existe un sepulcral silencio sobre mis denuncias en relación al inconstitucional nombramiento de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, lo que demuestra la corrupción general institucionalizada.
Los “únicos” que tienen derecho a optar para magistrados a la CSJ son los magistrados de las Cortes de Apelaciones. El Arto. 161, inciso 2 Cn. dice que se requiere “haber sido magistrado de los Tribunales de Apelaciones durante cinco años cuando se opte a magistrado de la Corte Suprema de Justicia”. En otras palabras, nadie que no hubiese sido magistrado por cinco años de una Corte de Apelaciones tiene el derecho para optar a magistrado de la CSJ; a pesar de ello, se actuó contra ley constitucional expresa.
Dicen que todo pueblo tiene el gobierno que se merece. ¿Tenemos acaso el sistema corrupto de gobierno que nos merecemos? ¿Habrá algún “Espartaco” entre los magistrados de las Cortes de Apelaciones que encabece una rebelión de esclavos contra la Corte Suprema para hacer valer sus derechos?
Si los magistrados de las Cortes de Apelaciones no tienen valor para reclamar y hacer prevalecer sus derechos, ¿qué justicia podemos reclamar a los jueces inferiores y al sistema judicial en general?