Grettel Prendas
Los avicultores temen que el consumo de pollo en la región sea insuficiente para absorber las importaciones que generaría la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (Cafta, por sus siglas en inglés), si incluye este producto.
Como consecuencia, cientos de productores avícolas serían desplazados de la actividad, denunció la Federación de Avicultores de Centroamérica y el Caribe.
La federación reiteró su petición de quedar excluida del acuerdo comercial ante su incapacidad de competir con el producto estadounidense, si este ingresara de forma masiva al istmo.
Los polleros manifestaron su preocupación por lo sucedido en la última ronda de negociaciones, celebrada la semana anterior en Nueva Orleans, cuando Estados Unidos mostró flexibilidad en sus propuestas sobre aranceles para el producto, ignorando que, a criterio de los avicultores, los problemas consisten más bien en barreras sanitarias.
Ningún país de la región hasta ahora ha podido cumplir con las exigencias fitosanitarias para exportar pollo a Estados Unidos. Costa Rica lleva años de intentar, sin éxito, la aceptación de sus protocolos.
La federación expuso que la libra (460,25 gramos) de pierna y muslo del pollo estadounidense se vende actualmente en los llamados “mercados de desecho” a un precio aproximado de $0,16, que es muy inferior a sus costos de producción, dijo Alejandro Hernández, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Avicultores. Por eso, si los productores centroamericanos intentaran nivelar su precio con el de Estados Unidos se verían arruinados por no poder cubrir los costos productivos.
Aunque sería ventajoso para los consumidores al conseguir un producto más barato, los avicultores afirman que en el largo plazo el beneficio se volvería una desventaja porque la región se convertiría en dependiente de Estados Unidos, como ya sucede en Costa Rica con el maíz amarillo.
Hernández añadió que el impacto también sería negativo para Estados Unidos porque Centroamérica, que importa millones de dólares anuales en granos estadounidenses para la alimentación de sus aves, dejaría de comprar este producto, lo cual perjudicaría a las proveedoras de materia prima.
(Tomado de La República, Costa Rica).
