Alfonso Efraín Castellón [email protected]
No puedo dejar pasar por desapercibido las insólitas aseveraciones del otrora comandante Jaime Wheelock Román, quien con fechas 3 de febrero 2001 y 7 de agosto del 2003, defiende a su gobierno revolucionario en su calidad de ex ministro de Agricultura y Reforma Agraria, en la época sandinista. No bastando sus imprecisiones dice en su crítica a dos editoriales de LA PRENSA que este prestigiado Diario no se apega a los hechos históricos, y que por los alcances y gravedad del tema considera necesario hacer sus reflexiones. Pues bien, en mi carácter de secretario de la Asociación de Confiscados Nicaragüenses expreso las mías:
Es cierto lo que afirmaron ambos editoriales, el del 31 de enero del 2001 y el del 7 de agosto corriente, por cuanto el gobierno sandinista, con el señor Daniel Ortega a la cabeza, es el responsable de la emisión de más de 134.409 títulos de reforma agraria, de casas y lotes, basados en las leyes 85, 86 y 88, la mayoría de ellos sin reunir los simples requisitos que ellos mismos impusieron, y precisamente por esto se les bautizó a los beneficiarios con el nombre de piñateros.
En cuanto a la reforma agraria, de acuerdo a información que obra en manos del suscrito, de los archivos centrales del INRA, fueron emitidos de manera ilegal, fraudulenta y en muchos casos dolosa 16,308 títulos, durante el período de enero de 1989 a abril de 1990.
7,062 títulos fueron emitidos durante el año pre-electoral 1989-90, para ganar votos. Y después que perdieron las elecciones, decidieron piñatear el resto de la tierra agraria de Nicaragua, con 9,246 títulos (febrero a abril de 1990). En menos de dos meses emitieron 160 títulos por día, incluyendo sábado y domingo. Pregunto al señor Wheelock: ¿Cómo pudo haber seleccionado tan velozmente a esas personas que debían tener ciertos requisitos para ser sujetos de reforma agraria?
Invito al señor Wheelock a conocer los nombres de los beneficiarios: Con 64 títulos se repartieron 32.967.03 manzanas; hay un señor en Villa 15 de Julio, de Chinandega que se apropió de 1,472 manzanas, el 12 febrero de 1990; en Los Barsones, León, 500 manzanas el 12 de febrero de 1990; Malpaisillo, 4,279 manzanas el 17 de febrero de 1990; El Guayabán, Matagalpa, 562 manzanas el 12 de febrero de 1990; y no sigo enumerando por falta de espacio, pero el señor Wheelock tiene a la orden dicha información (omito nombres por ética). Por tanto, sí es cierto que la reforma agraria sandinista fue una farsa, porque si hubiese sido real no habrían tantos campesinos en la mencionada marcha, como lo afirma el Editorial del Diario de los Nicaragüenses.
También es verdad que algunos diputados, alcaldes, concejales y dirigentes frentistas, gracias a la piñata se convirtieron en terratenientes y productores agropecuarios. De ayudarle a los campesinos ni hablar. Pero sí permiten que los pobres campesinos muestren su dolor al mundo, manipulando su miseria para mantener viva la lucha de clases. Tiene razón el Diario LA PRENSA.
Y si le chima el zapato al comandante Wheelock, como demócrata que soy le recomiendo el silencio, porque no puede defender lo que todos los nicaragüenses vivieron con la vulgar piñata. Que no venga con el cuento de que los sandinistas no fueron enemigos de la propiedad privada. ¡Por favor!
¿Quiere saber don Jaime cómo se apropiaron sus “compañeros” del Edificio de Plaza El Sol, en donde estuvo parte del tenebroso Ministerio del Interior (la Policía Sandinista? En la próxima se lo recordaré.
El autor es secretario de la Asociación de Confiscados.