Antonio Pravia Mena
Los medios de prensa, incluyendo la televisión por cable, informaron de la ejemplar determinación del presidente (Ricardo) Maduro, de Honduras, de combatir sin balbuceos a las pandillas de su país. En cambio aquí, el presidente Bolaños languidece en la blandenguería.
Si (Margaret) Thatcher de Inglaterra era “la Dama de Hierro”, Maduro es “el caballero de hierro” y Bolaños el “de algodón”. Pero peor es el papel del Procurador de la Adolescencia, Carlos Emilio López, que inocula la idea de que debemos tragarnos la culebra de la delincuencia juvenil. López apareció con su habitual semblanza de “bienaventurado” repudiando el señero ejemplo de Maduro.
Exijamos determinación a Bolaños y seamos estoicos frente al peligroso “angelismo” pro-juvenil del procurador, porque capciosamente genera más delincuencia a la harta existente.