Jacinto Villata López
Uno: Ver al presidente Enrique Bolaños dando un beso sobre la palabra de Dios en su toma de posesión, y portarse en los servicios religiosos como buen cristiano, alienta la esperanza de un pueblo hambriento y utilizado. Pero debe renunciar a su pensión de ex vicepresidente y sentar un buen precedente para el futuro.
Dos: Reconozco su valentía y patriotismo en la lucha cívica contra el régimen sandinista, quedándose en Nicaragua, encarando directamente los abusos de Jaime Wheelock, siendo confiscadas sus propiedades y las de su familia. Debe conservar esa autoridad moral.
Tres: Lo insto a preservar la institucionalidad, sin pactos ni componendas solapadas, con la valentía que lo hizo en junio 1985 siendo consejero permanente del Cosep, cuando muchos que se ahora se desgalillan en su contra estaban tranquilos en Miami.
Cuatro: La Ley 278 sobre propiedad reformada urbana y agraria es producto del pacto Alemán-Ortega. Bolaños lo sabe porque participó en esas negociaciones. Alemán defendió a Bolaños de las críticas cuando estaba en la comisión redactora de la última ley de la propiedad, con los doctores Oscar Herdocia, Julio Centeno Gómez, Evenor Valdivia, entre otros. Recibió dos millones de córdobas en efectivo por indemnizaciones que debieron ser en bonos, o sea que violó la ley para beneficio propio. Si rectifica Dios le bendecirá.