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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“Echémosla toda”… ¿dónde?

Fernando Centeno [email protected]

Después de una costosísima campaña de la Alcaldía de Managua para tratar de cambiar la cultura de una gran parte de la población de Managua sobre el tratamiento de los desechos sólidos, habría que preguntarse si fue tan efectiva como la población o los donantes de las Unión Europea hubieran deseado.

El problema de una campaña de esta naturaleza es que no hay resultados positivos, si de antemano no se solicita el apoyo de la empresa privada y la sociedad civil, a fin de proveer los recipientes necesarios para que los ciudadanos depositen la basura en lugares adecuados y respalden los esfuerzos que se hacen por estas causas.

No es sólo decir “echémosla toda”, sino también educar en la necesidad de seleccionar el tipo de basura que se entrega a los recolectores o que se deposita en los botaderos legales e ilegales que cada día proliferan más en los cuatros costados de la capital, y que según datos de la misma Alcaldía, de las mil 200 toneladas diarias de basura que produce la ciudad, entre el 20 y 25 por ciento queda al aire libre, lo que constituye el principal generador de enfermedades infectocontagiosas.

Los datos son tan preocupantes que para el año 2010 la población urbana de Managua será de 1.5 millones de habitantes, lo que sumado al crecimiento desordenado de los asentamientos, la improvisación en el sistema de cauces y drenajes de la ciudad y la poca importancia que el alcalde de Managua ha brindado al tema ambiental, hacen suponer que los niveles de contaminación serán mucho mayores dado que se calcula que el servicio de recolección de basura para esa época continuará siendo altamente deficitario.

El eslogan de “echémosla toda”, a pesar de su costosa inversión publicitaria no tuvo los efectos esperados porque en los sitios de mayor afluencia de población en la capital (terminales de buses, colegios, iglesias, mercados, etc.), no se colocaron suficientes depósitos para basura y mucho menos se orientó a seleccionarla como se acostumbra en otros países.

El alcalde de Managua sólo reunió una vez al Comité Asesor Ambiental que pomposamente creó a principios de su mandato, así como también eliminó las Brigadas Ecológicas Estudiantiles que con tanto éxito funcionaron en la administración anterior.

A estas alturas habría que preguntarse si Managua está más limpia o menos limpia que antes de la campaña porque las ya famosas bolsita azules de agua continúan “adornando” muchos sitios de la ciudad y miles de recipientes plásticos no retornables invaden todos los días las ya contaminadas aguas de Tiscapa y el Xolotlán, a lo que hay que sumar también la labor a veces ingrata de los llamados “churequeros”, que pasan destruyendo las bolsas llenas de basura en las aceras de muchos barrios de la ciudad en busca de plásticos o latas para ganarse la vida.

Ninguna campaña publicitaria podrá tener éxito si de antemano no se solicita el apoyo de los organismos ambientales, de la empresa privada, o de los gremios periodísticos para encontrar soluciones colectivas a uno de los problemas más acuciantes de la capital y ante el pedido del trillado eslogan de “echémosla toda” buscamos en las calles de Managua un recipiente para depositar la basura y no encontramos dónde.

El autor es periodista ambientalista.

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