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Los SAM-7 sólo pueden ser usados por terroristas

La visión de Estados Unidos sobre el balance de fuerzas en Centroamérica no se complica con negociaciones multilaterales, la propuesta es audaz: tener el liderazgo de la paz y la seguridad en la región a través del ejemplo, tomando decisiones unilaterales en el control de excedentes de armas, sin esperar que el otro dé el […]

  • La visión de Estados Unidos sobre el balance de fuerzas en Centroamérica no se complica con negociaciones multilaterales, la propuesta es audaz: tener el liderazgo de la paz y la seguridad en la región a través del ejemplo, tomando decisiones unilaterales en el control de excedentes de armas, sin esperar que el otro dé el primer paso. La confianza debe ser la “hoja de ruta” de los pueblos centroamericanos, dice Bloomfield.

Xiomara Chamorro [email protected]

La destrucción de los misiles SAM-7 no es una propuesta que Estados Unidos esté dispuesto a hacer al gobierno de Nicaragua, pero si la administración del presidente Enrique Bolaños tomara la decisión propia y unilateral de librarse de este armamento, la medida sería positivamente percibida en Washington como un gesto en pro de la paz y la seguridad.

A grandes rasgos, esa sería la posición del gobierno de Estados Unidos, según se desprende de las declaraciones del Subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos Políticos Militares de EE.UU., Lincoln Bloomfield, para quien los misiles SAM-7 son viejas armas del siglo pasado, propias de la Guerra Fría, que en este siglo sirven solamente para propósitos terroristas.

“Creo que mi gobierno estará muy impresionado por aquellos gobiernos que tomen pasos de su propia cuenta para negarle estas armas a los terroristas”, dice Bloomfield en una entrevista con LA PRENSA.

La idea es audaz si se considera que el presidente Bolaños ha dado a conocer una propuesta que se mueve dentro del balance razonable de fuerzas en Centroamérica, pero la sugerencia de Estados Unidos es que los acuerdos multilaterales no impidan la posibilidad de establecer un liderazgo a través del ejemplo.

“El presidente Bush no pidió permiso al resto del mundo, él redujo armas nucleares ofensivas dramática y unilateralmente, incluso cuando los medios y los expertos le advertían que debía buscar acuerdos multilaterales de control y esperar que alguien hiciera la primera movida”, dice el funcionario.

Pero si el gobierno de Nicaragua considera que los misiles SAM-7 son parte de los activos del Estado y que podrían servir para recambiar el armamento del Ejército de Nicaragua, Bloomfield se refiere a un posible escenario donde puedan ser intercambiados por armamento más conveniente para el siglo XXI, no obstante esa posibilidad pasa por las decisiones que Nicaragua tome por su cuenta respecto a este armamento. Un gesto de buena voluntad, atraería otro.

Una vez que se ha conocido la propuesta de desarme del gobierno de Nicaragua para Centroamérica, ¿cuál es la sugerencia que tendría Estados Unidos sobre este tema?

Favorecemos el progreso que ha sido propuesto por el presidente Enrique Bolaños. Cuando me encontré por primera vez con el presidente en enero, él me habló de su fuerte compromiso con la paz y seguridad en Centroamérica como un objetivo primordial de su Presidencia, desde entonces otras personas y yo en el Departamento de Estado nos hemos concentrado en cómo impulsar este proceso en toda Centroamérica. Tenemos políticas económicas, asistencia en seguridad y otras formas de compromiso con Centroamérica y nuestro objetivo es tratar de dar forma a esta política de una manera que ayude a los gobiernos de Centroamérica, seguir adelante en el camino de mayor confianza y medidas de seguridad. Pensamos que Centroamérica ha sido una muy buena historia de éxito en tiempos en los que otras regiones del mundo tienen problemas, queremos alentar este éxito.

¿Concretamente cuál es la propuesta?

Las propuestas han venido desde adentro de Centroamérica misma, del Tratado Marco de 1995, es la “hoja de ruta”. A principios de febrero asistí a la reunión de la OEA en Miami, en la cual se alcanzó un consenso en cuanto a medidas de confianza y seguridad. Dentro de la OEA varios Estados centroamericanos abogaban fuertemente por esta lista de medidas que incluye más transparencia entre los estamentos militares para que así puedan publicar el nivel de gastos defensivos y que sean de carácter público cualquier importación o exportación de armas o transferencias, eso es lo que ya hace Estados Unidos y eso es consistente con un gobierno democrático y abierto donde el Poder Ejecutivo y Legislativo conocen todos los hechos, pueden gastar escasos fondos presupuestarios mucho mejor para asegurar la defensa nacional y también para promover objetivos sociales y el desarrollo, el progreso económico. Entonces nosotros apoyamos mayor transparencia y mucha mayor participación entre las instituciones de seguridad de países vecinos, si el uno se conoce mejor con el otro, si el uno tiene mejor información sobre las actividades del otro no habrá desconfianza que lleve a la inestabilidad. Nuevamente, hay una tendencia que se ha estado desarrollando en los últimos años, hacia mayor transparencia, actividades económicas más abiertas, apoyamos este proceso. Nosotros apreciamos que el gobierno de Nicaragua reúna a ministros y encargados de seguridad de Centroamérica.

Cuando se habla de confianza, se habla de armamento, de excedentes de armas. En el caso de Nicaragua, estaríamos hablando por ejemplo de misiles, ¿cuál es la recomendación concreta de Estados Unidos respecto a ese tema?

Hay algunas armas que fueron útiles en el siglo XX para propósitos militares, pero en el siglo XXI sólo pueden ser usadas por terroristas, éste es el caso de misiles que pueden ser disparados por encima del hombro que llamamos “plataformas humanas”, misiles de defensa antiaérea portátiles. Los países europeos, americanos y Japón, los ministros del G-8, este año en Evian (Francia) publicaron una declaración de que la comunidad internacional debe controlar estas armas y vemos con buenos ojos la oportunidad de trabajar con países en Centroamérica así como de todo el mundo que tratan de librarse de estas armas. Estos son los resultados de la Guerra Fría, es una carga que ha quedado para las nuevas generaciones. En Estados Unidos aprendimos después del 11 de septiembre, que las viejas estructuras de seguridad ya no nos defienden, así que cambiamos muy rápidamente; pienso que Nicaragua y sus vecinos están cambiando su pensamiento de seguridad. Hay algunos que se preguntan si este cambio hará daño a las tradicionales instituciones militares, yo no creo que esto pase. Hay un importante y honorable papel para los militares en el siglo XXI, vamos a ver al jefe de la junta de jefes de estados mayores, el general Richard Myers, venir a Managua para honrar la decisión de Nicaragua de unirse a la comunidad internacional en los esfuerzos para estabilizar a Irak, hay mucho trabajo que hacer en el campo de la seguridad, tanto para las fuerzas militares, la policía (…) todos debemos cooperar para adaptarnos a la nueva situación. Los misiles y las armas viejas son un lastre, estos misiles sólo pueden causar daño, no pueden realizar una función útil. Estados Unidos quiere apoyar esa evolución positiva, esa tendencia en Centroamérica, seremos un buen socio tanto para los militares como para las instituciones civiles.

Esta posición suya me sugiere dos cosas: si un SAM-7 sólo puede ser usado por terroristas, me imagino que ustedes se preguntan qué hace el Ejército de Nicaragua con tantos misiles, la propuesta sería que los destruyeran, pero también lo otro significa lograr un consenso entre los militares de Centroamérica, ¿qué tan posible ve usted esto? Porque en Nicaragua se dice: Nosotros tenemos SAM-7, pero los otros tienen F-5, ¿qué tan cerca se está de lograr el consenso militar?

No quiero incluso especular cómo cualquiera de esos sistemas de armas puede fortalecer los intereses de la paz en Centroamérica si fuesen usados. Esa especulación no está en nuestras mentes, mientras pienso en la amenaza que aviones comerciales llenos de pasajeros han enfrentado como en Mombasa, Kenia, a principios de este año, que casi fue derribado por un SAM-7, ni Nicaragua ni Estados Unidos se beneficiarían si un arma proviniese de nuestro país y sirviese en un terrible acto criminal en el exterior, así que la primera prioridad es la reputación del país. Estados Unidos tiene armas que no necesitamos, armas nucleares ofensivas, no nos hacen falta, el presidente Bush no pidió permiso al resto del mundo, él redujo armas nucleares ofensivas dramáticamente y unilateralmente, incluso cuando los medios y los expertos le advertían que debía buscar acuerdos multilaterales de control y esperar que alguien hiciera la primera movida, cuando Estados Unidos se retiró del Tratado ABM (Tratado de misiles antibalísticos de 1972 firmado con la URSS) mucha gente predijo inestabilidad, en cambio el presidente ruso (Vladimir) Putin respondió unilateralmente y redujo las cabezas nucleares rusas dramáticamente y ahora ellos han firmado el Tratado de Moscú, éste es un ejemplo muy bueno para Centroamérica: liderazgo a través del ejemplo.

Entonces para mayor tranquilidad, sería bueno que Nicaragua se deshaga de sus SAM-7.

Creo que es mejor para mí decir que estamos interesados en persuadir a los países en todo el mundo a tomar sus propias decisiones como un asunto de soberanía, decisiones visionarias e intrépidas. Respeto al Presidente de Nicaragua por su juicio en estos asuntos. (…)

Es posible pensar que el Ejército se deshace de sus SAM-7, en tanto activos del Estado, pero al mismo tiempo tiene la oportunidad de negociar un recambio de armamento para poderse involucrar realmente en esa modernización que se está pidiendo de los ejércitos.

Si los SAM-7 son un activo del país, hay un escenario donde ellos pueden ser intercambiados por armamento que es más conveniente para el siglo XXI, de esta forma, reestructurando… Puedo decirle que la cantidad de países que tienen estos misiles son más de cien países, así que no es raro, el problema es que hay demasiado armamento de este tipo en el mundo, que se hicieron durante la Guerra Fría. Y son una carga, porque son un desastre esperando por suceder. Creo que mi gobierno estará muy impresionado por aquellos gobiernos que tomen pasos por su propia cuenta para negarle estas armas a los terroristas y enfrentarse a las amenazas de seguridad transnacional, las que realmente son un obstáculo para el progreso económico. Los países que miran hacia el futuro en su política y en sus acciones serán reconocidos en Washington y ya Nicaragua está recibiendo mucho crédito por su decisión de ayudar en Irak. Habrá más de 20 países juntos y Nicaragua será uno de esos países. Este es el tipo de pasos que resuenan en Washington. Vemos alrededor del mundo y hay tantos problemas, Liberia, Palestina, Corea del Norte, Irak, y preguntamos, ¿quién ayudará? Y entonces un gobierno como el de Nicaragua dice: nosotros ayudaremos, eso significa mucho. Así que nosotros trataremos de ayudar lo más posible, en asistencia económica y también en nuestras relaciones militares con Nicaragua.

¿Entonces no se trata de pensar en una negociación, sino en un acto de voluntad que también implicaría el excedente de AK-47?

Yo resistiría cualquier caracterización de una negociación. El gobierno de Nicaragua es soberano y es un gobierno democrático que refleja los puntos de vista de la población. Estados Unidos sólo puede ocuparse en discusiones en torno a seguridad. Cuando un gobierno toma un paso que creemos demuestra un reconocimiento de las mismas preocupaciones, queremos apoyarlo lo más posible. Pero también somos una democracia y el presidente Bush no puede controlar al Congreso y no podemos decir que el Congreso estará de acuerdo con nuestra asistencia financiera hasta que le preguntemos al Congreso. Lo que podemos hacer es informarle cuáles gobiernos han mostrado más visión y más liderazgo y han comprendido el significado de las nuevas amenazas del siglo XXI. Es por eso que vine aquí hoy. Porque Nicaragua tomó este paso de convocar a todos los ministros y jefes de Estado Mayor de Seguridad para tener una discusión significativa. Quiero reconocer y aplaudir esta iniciativa por parte de Nicaragua, es muy importante.

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