Chepeleón Argüello
Si yo fuera una persona cínica y sin esperanza de cambio, pensaría que la movida política de la juez Juana Méndez, de mandar al ex presidente Alemán a prisión después de casi ocho meses de tenerlo en casa por cárcel, ante los rumores en círculos políticos y de prensa de su inminente libertad (aunque sea culpable), es una lavada de manos de ella y del partido en el que milita, para hacernos creer que cumplieron con la ley y que fueron otros los que le dieron la libertad.
Pero como por los pactos se han repartido los poderes Judicial y Electoral entre el FSLN y el PLC, con la bendición del cardenal Obando, no creo en la tardía voluntad de la juez Méndez de hacer valer la ley.
Fremont California USA