- Al menos tres equinos han sido calificados con alta calidad en libro especializado
Gabriel Sánchez Campbell [email protected]
Hay una palabra con la cual se asocian estos animales: los hípicos, desfiles en los cuales los caballos de Pura Raza Española sobresalen por su belleza y elegancia al caminar. Sin embargo lejos de la distinción que tienen, quizás lo más importante, es que en Nicaragua la crianza de estos cuadrúpedos se perfilan entre las mejores en el mundo entero.
Esto se puede constatar en el libro de “Los mejores caballos del mundo” editado en España, un texto ilustrativo en el que tres de estos ejemplares que ocupan el lugar de la excelencia nacieron en el país. Sus nombre son Espartaco IX , Antillana III y Radiante VIII.
Octavio Lacayo, dueño de G Rancho, el lugar donde se criaron y permanecen estos animales, aseguró que en las evaluaciones que se hacen en el resto de la región centroamericana, el jurado sostiene que la crianza de los caballos en el país es de las mejores.
“Aunque no hay perfección en ninguna de las razas que tenemos, porque no existe en el mundo entero uno perfecto, el secreto —a parte del buen trato y cuido al desarrollar estos animales— es conocer qué debilidades tienen los caballos Pura Raza Española y así mejorarlas”, expresa.
Por ejemplo, si las patas de la yegua son un poco débiles, el semental con el que cruza deberá tener unas patas más gruesas y así la cría nacerá con extremidades más fuertes que la madre. “El punto es tener paciencia para saber qué cosas se quieren mejorar y estar conscientes que el proceso no será de un año, sino de varios ”.
Eso que hace Lacayo es mejor conocido en la ciencia como mejoramiento genético de las razas y desde la década de los 90 cuando esta raza de caballos se hizo más conocida ha habido avances sustanciales.
LAS CARACTERÍSTICAS
El caballo de Pura Raza Española se caracteriza por ser dócil y afectuoso, por lo cual según Lacayo es ideal para pasear y compartir una tarde con la familia. Además, esas características lo hacen el ejemplar ideal para ser parte de las exhibiciones equinas porque son muy inteligentes. “No son caballos veloces, pero sí son elegantes, fuertes y resistentes”.
Morfológicamente su cabeza es de formación media, de ojos grandes y triangulados. En el hueso frontal tienen una pequeña hondura convexa. Sus orejas son pequeñas y muy expresivas.
El cuello de este animal es muy fuerte y en algunos casos es largo, lo que hace que se les vea un pecho amplio y profundo. Su tronco es algo largo y de grupa redondeada perfectamente unida a su cola larga, la cual está muy poblada de pelos. Tiene las patas robustas, con anchas articulaciones que da mayor fortaleza en sus extremidades traseras.
Para determinar su fuerza, los caballos en general deben tener piernas potentes. Grandes, porque es en esos músculos donde se concentra su mayor fuerza para impulsarse, por lo cual éstos, los de Pura Raza Española, sobresalen del resto.
Según la Asociación Nicaragüense de Criadores de Caballos Pura Raza Española, en el país existen 36 ranchos ecuestres, que en su mayoría se dedican a la producción de esta especie. Desde 1994 a la fecha se registra un total de 760 ejemplares nacidos en el país, con un índice de crecimiento de 10 por ciento.
Le siguen las razas Ibero con 450 ejemplares registrados. También están los caballos Peruanos con 200 y hay unos 200 animales registrados, que pertenecen a otras razas.
Según Armando Castellón, gerente general de la Exposición Pecuaria del Istmo Centroamericano (Expica) y miembro de la Asociación de Criadores de Caballos Peruanos desde la década de los 90, la gente ha preferido los caballos Pura Raza Española por imagen. “Son elegantes, se ven fuertes y robustos y como en los desfiles hípicos caminan más lento que las demás razas, la gente tiene más tiempo para admirarlos, y eso les gusta”.
Comenta que es difícil usarlos para trabajar, porque trotan mucho. “En España por ejemplo son usados más para arriar los toros, porque poseen mucha fuerza de arranque, con lo cual pueden sortear la violencia de estos otros animales”.
CUALIDADES
Según Octavio Lacayo, estos animales tienen atributos importantes. “Por ejemplo, en primer lugar son causa de admiración porque la gente que los ve, por mucho que no sepa de caballos queda encantada. Además te ayudan a socializar, porque si una persona tiene un caballo, empieza a compartir con otra que tiene otro y salen a pasear y a competir juntos con estos animales”.
Apuntó que ayudan a mantener al jinete en contacto con la naturaleza, por lo cual en momentos de stress, son el pasatiempo indicado para olvidarse de todo. También permite que se pueda compartir un buen rato en familia, si todos salen a pasear o si se comparte la afición.
Lacayo consideró que son un excelente ejercicio, porque al conectarse al caballo, te hacen que se descubran músculos internos que uno ni siquiera cree tener.
“Pero por sobre toda las cosas, te enseñan a ser disciplinado, porque se tiene que pasear a ciertas horas, se le tienen que enseñar ciertas cosas y para lograrlo se debe hacer con paciencia y perseverancia”, agregó.
EL ENTRENAMIENTO
Para iniciar el entrenamiento de estos animales, se requiere que el caballo tenga una edad de tres año. Según Cándido Mojica, un entrenador de caballos españoles antes de iniciar el entrenamiento en los caballos en general se debe tener en cuenta que su peso esté bien equilibrado.
“Es como usar zapatos, si alguien anda una bota y un caite, pues no camina bien. Se debe igualar el casco del animal recortándose y poniéndoles herradura, sin embargo ese es sólo el principio. Lo más importante es tener paciencia”, expresó.
Es que muchas veces los caballos llegan con mañas como morder y brincar, las cuales tienen que eliminarse, pero todo bajo un proceso de educación, constante y continua.
“Primeramente se debe enseñar a caminar bien al caballo. Se tiene que acariciarlo y tratarlo bien, premiarlo cuando haga bien las cosas y reprenderlo cuando lo quiera hacer, pero sólo se tiene que usar la fuerza en casos extremos, sino el animal reaccionará y puede lastimar al entrenador”, explicó.
Luego se le van enseñando a levantar las patas y comienzan a aprender los primeros pasos. Se pulen y se perfeccionan cada uno de ellos. Después se van combinando y al cabo de dos años, el caballo sabrá hacer bien las cosas.
LOS ORÍGENES
Según parte de la literatura que existe alrededor del caballo Pura Raza Española, inicialmente éste fue un proyecto del Rey Felipe II (1527-1598) para crear una raza de equinos superiores, que sólo la nobleza utilizara. Por eso en los mismos retratos de la nobleza y monarquía española es normal encontrar reflejados estos animales en los trazos pictóricos. Sin embargo poco a poco se fueron convirtiendo en parte del patrimonio cultural de un pueblo.
El caballo Pura Raza Española es una cruza de caballos Númidas del norte de África que se cruzaron con caballos Beréberes y de procedencia Libia ya existentes en el siglo XV. Se dice que los monjes cartujanos hicieron posible el proyecto con muchos esfuerzos y mucha dedicación, para que la raza se mantuviera pura. Así criaron estos caballos en sus monasterios de Sevilla, Castilla y Jerez durante los siglos XVI y XVII.
LOS MITOS
Por lo general se cree que los caballos Pura Raza Española su valor es superior al medio millón de córdobas, sin embargo, su precio promedio es de 75 mil córdobas.El Caballo español es más admirado por tener un paso más lento que permite observar su andar.
