LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Coraje deportivo

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Coraje deportivo





Mientras los políticos liberales arnoldistas siguen cubriendo de ignominia a la nación con sus desplantes y amenazas de violencia, porque su líder, el ex presidente Arnoldo Alemán —procesado por graves acusaciones de corrupción—, fue trasladado a una celda de la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) de la Policía Nacional, los beisbolitas nicaragüenses reanimaron el orgullo nacional con su desempeño en las competencias panamericanas de Santo Domingo, que, aunque no les permitió obtener ninguna medalla resultó tan valioso y brillante como el oro.

En realidad, los deportistas de la selección nicaragüense de béisbol reivindicaron el honor nacional en los Panamericanos de República Dominicana. Ellos, a pesar de que no pudieron conquistar la medalla de oro en béisbol, que en un momento hasta se tocó con las manos, y finalmente se les escapó la presea de bronce, su desempeño fue lo suficientemente convincente como para impresionar a los expertos internacionales y enorgullecer a los nicaragüenses.

De manera que es justo y necesario reconocer que los jugadores nicaragüenses de béisbol han levantado el ánimo y la autoestima nacional, tan dolorosamente maltratados por la corrupción y la inmoralidad de los políticos gobernantes, salvo excepciones que son tan luminosas como el juego sin hit ni carrera y las tres blanqueadas consecutivas que lograron los lanzadores criollos; mérito que tiene más valor si se considera que este año ha sido muy malo para el deporte nacional, por las pugnas entre los dirigentes deportivos y por la falta de apoyo de los sectores público y privado.

Paradójicamente, el llamado “deporte rey” de Nicaragua, el béisbol, ha sido cuestionado últimamente por representantes de otras ramas deportivas, empresarios, hacedores de opinión y políticos, que estiman que no se le debe dar tanta importancia porque supuestamente ya llegó al máximo de sus posibilidades.

Pero he aquí que el equipo de béisbol de Nicaragua hace una extraordinaria demostración de coraje y calidad deportiva en República Dominicana, y despierta el sentimiento de orgullo nacional anestesiado por tantas adversidades que ha tenido que soportar la nación nicaragüense.

Ahora bien, la magnífica demostración de los peloteros nicaragüenses —auténticos héroes nacionales— en los Panamericanos de Santo Domingo plantea una oportunidad apropiada para señalar que el deporte podría ser no sólo un motivo eventual de entusiasmo y orgullo, sino también una de las vías para ayudarnos a escapar de la pobreza material y moral. En realidad, cuando la población se ahoga en tantas necesidades insatisfechas, hacen falta héroes que inspiren, que levanten la moral a la población, que le infundan vigor y le hagan ver el futuro con optimismo y confianza para resolver los ingentes problemas nacionales.

El ejemplo de los peloteros nicaragüenses, sobre todo de los lanzadores que impresionaron en Santo Domingo con sus recitales de pitcheo y sus triunfos sobre rivales tan poderosos como Estados Unidos y República Dominicana, demuestra que cuando se quiere se puede, que el subdesarrollo y la derrota están ante todo en la mente, y que con voluntad, disciplina, perseverancia y fe en sí mismos es posible alcanzar altas metas y grandes objetivos.

Realmente, si el deporte se manejara como una empresa rentable se podría aprovechar el gran potencial de deportistas naturales que hay en la población. Sin embargo, para eso hay que hacer muchísimo más de lo que se hace actualmente en materia de promoción del deporte. Ante todo habría que fortalecer la inversión pública en el fomento del deporte, priorizando el apoyo a las federaciones que ahora prácticamente trabajan con las uñas, más que en el pago de sueldos del Instituto Nicaragüense de Deportes (Injude).

Además, los mandos superiores del país deben entender que el deporte no sólo es provechoso para el desarrollo físico y mental de quienes lo practican, ni sólo una diversión para los aficionados. También es un recurso apropiado para rescatar a muchos jóvenes que corren el peligro de desperdiciar sus vidas por falta de alternativas.

Es hermoso que en un ambiente de desalentadoras frustraciones vengan unos héroes deportivos a levantar el ánimo y la moral de la gente, desde el suelo a donde los han tirado los políticos dominantes, y que aunque por su actuación no lograran ninguna medalla nos hicieran sentir el orgullo de ser nicaragüenses.

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