César Anzoátegui
Cuando el comisionado mayor Manuel Roque fue nombrado Jefe del Departamento de Seguridad del Tránsito, creí que la mayor parte de los problemas de la circulación de vehículos tendrían pronta solución. Pero me he decepcionado pues se siguen violando las leyes que prohíben circular vehículos sin las placas de identificación, lo que se presta a que se cometan delitos sin poder identificar a los delincuentes.
Pregunto ¿por qué consienten que muchos vehículos, especialmente buses que ocasionan tragedia y muerte, circulen dejando una nube espesa de monóxido de carbono, que es cancerígeno, afecta los pulmones y la vista; perjudica principalmente a los asmáticos y personas mayores? Deberían imponer fuertes multas a los que usan la bocina indiscriminadamente, especialmente los buses cuyo estridente sonido afecta los oídos.
Se han publicado numerosas cartas en los medios de comunicación sobre estas anomalías, sin la necesaria respuesta de funcionarios que son pagados con los impuestos de los ciudadanos. Que Dios nos proteja de tantos que no les importa la ansiedad en que vivimos.