Dr. Manuel de Jesús Sánchez Berríos
No comprendo por qué tantas críticas destructivas contra la publicación de un manual de educación de la sexualidad promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD). Las personas, grupos u organizaciones que se oponen parecen enmarcadas en estructuras conservadoras y retrógradas.
La sexualidad es tan natural como las necesidades básicas o los comportamientos cotidianos, no es asunto de moralidad ni de religiosidad. No se puede pensar ni querer inculcar que la sexualidad es maldad, impureza o deshonestidad. La sexualidad está presente todo el tiempo a lo largo de nuestras vidas, y como el apetito, los deseos y sentidos hay que educarlos para saber controlarse y evitar problemas.
Se deben eliminar las mojigaterías. La sexualidad no hay que esconderla ni negarla, sino informar de manera adecuada a los escolares para que se formen una idea exacta de su naturaleza, puedan gobernar su placer, tengan criterios amplios, aprendan su desarrollo psicosexual, logren conciencia de su sexualidad, asuman la responsabilidad de la misma y puedan tomar sus propias decisiones.
El MECD debe ser categórico con esta política y publicar el manual de educación de la sexualidad para que los profesores puedan impartir la educación sexual de sus alumnos. En todo caso estas organizaciones puritanas deberían criticar las toneladas de publicidad, anuncios, películas y demás informaciones con pornografía, violencia y anti-religiosidad que diariamente circulan por muchos medios de comunicación. Así demostrarían su verdadero interés y preocupación por la vida.