Chepeleón Argüello
En la década de los 80 se promovió el arte nacional como una herramienta de propaganda partidista. Los logros culturales que el señor Leoncio Sáenz recuerda con nostalgia, fueron la frustrante y traumática realidad de muchos artistas (pintores, escritores, músicos, etc.) que no comulgaron la idea centralizada de propaganda del partido en el poder y fueron objetos de acoso, persecución, cárceles y destierro.
La señora Chayo Murillo reconoció su talento, pero Leoncio Sáenz confunde agradecimiento con servilismo, y al hacerlo minimiza su genio y dignidad de artista y hombre libre.