Milton Warring
Al llegar al trabajo, el lunes 8 de septiembre, abrí el sitio de LA PRENSA en línea. Leí los reportes comunes de política, economía, etc. Hubo uno que me llamó la atención, y fue por lo francamente tonto del asunto. Me refiero al artículo sobre la colocación de antenas para teléfonos móviles en la ciudad.
Me asombra que se esté haciendo tanta bulla sobre este asunto. En los Estados Unidos la gente ha vivido junto a antenas similares por décadas y no han resultado miles de niños con deformaciones o con otros problemas de salud. Mientras están en debate por esto que puede que afecte a un porcentaje diminuto de la población, a muy largo plazo, no se está trabajando en estas antenas. Hay mucho más peligro si se perdieran estos contratos: imagínense los trabajos, las divisas, la tecnología y la credibilidad perdidas ante las transnacionales. Si Nicaragua pierde esos contratos habrá gente que sí pasará hambre en poco tiempo. Nicaragua debe ser inteligente, priorizar sus problemas y no perder tiempo en discusiones como ésta.