José A. Molinero C.
Me refiero al artículo aparecido en la página de Opinión del (domingo)7 de septiembre, firmado por la señora Rosario Murillo. Quiero expresar mi asombro ante dicho escrito tanto en forma como en fondo, pues como dicen por ahí, el burro no puede hablar de orejas y creo que esta señora no puede hablar de megalomanía, mitomanía, exhibicionismo, corrupción y en general nada de lo que señala en su escrito. A lo mejor sí de cinismo.
En la forma, en primer lugar las telenovelas se miran, obviamente, en el televisor, no en un cine de pueblo; en segundo lugar, la palabra es alcahuete, no alcahueto, de la misma manera que es idiota, no idioto y en tercer lugar, el verbo cocer se conjuga en la tercera persona del plural del presente del indicativo, cuecen, no cocen. Pero como ella es poeta, a lo mejor conoce alguna licencia literaria que le permita estas barbaridades.
Por último le recuerdo el sabio refrán: Nada se hurta, todo se hereda.