LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La III Guerra Mundial

Roman, Times, serif»>
La III Guerra Mundial





En vísperas del segundo aniversario de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington, del 11 de septiembre de 2001, el Papa Juan Pablo Segundo advirtió y deploró que desde entonces impera en el mundo “la guerra conocida como terrorismo”.

Ciertamente, aquel día y con aquellos funestos acontecimientos comenzó la III Guerra Mundial, cuyas principales batallas han sido hasta ahora las invasiones a Afganistán e Irak y el derrocamiento de los regímenes criminales del Talibán y Saddam Hussein, por un lado, así como los mortíferos atentados terroristas en distintas partes del mundo, por otra parte.

Esta guerra contra el terrorismo es mundial no sólo porque participan en ella —de manera directa e indirecta— 34 países, incluyendo a Nicaragua, sino también y sobre todo porque el objetivo del terrorismo es destruir el sistema de vida occidental que se basa en la libertad, la democracia y la dignidad del individuo.

Por cierto que ahora es la primera vez que Nicaragua participa con efectivos militares en una guerra mundial. La primera guerra, que se libró entre 1914 y 1918, prácticamente pasó desapercibida en el país. En la II Guerra Mundial, Nicaragua se “declaró” beligerante contra Alemania, Italia, Japón y los países aliados del eje nazi-fascista-militarista. Sin embargo la participación del país en esa segunda guerra fue simbólica, y sólo sirvió para que el general Anastasio Somoza García, mediante una Ley de Expropiación de los Ciudadanos del Eje, se apropiara de cuantiosos bienes de ciudadanos de origen alemán, como la extensa y valiosa propiedad de don Julio Balke —El Retiro—, valorada en unos cinco millones de córdobas de entonces —equivalentes a dólares—, que Somoza García “compró” al Banco Nacional por sólo 410 mil córdobas.

Y en la actual III Guerra Mundial que una alianza de países democráticos está librando contra el terrorismo musulmán, Nicaragua participa con un contingente militar aunque no a título de combatientes bélicos sino de fuerza de tarea para el apoyo humanitario.

Ahora bien, como ocurre siempre en derredor de los acontecimientos de extraordinaria complejidad y máximo peligro, la actual guerra mundial entre el terrorismo y la civilización occidental produce encontrados sentimientos y diversas reacciones y actitudes. Por eso es que no todos los países democráticos participan en esta guerra, al lado de Estados Unidos que por razones obvias carga con la mayor parte de los costos económicos y pérdidas materiales y humanas. Peor aún, algunas potencias occidentales se oponen a las acciones de la coalición contra el terrorismo, al parecer por intereses geopolíticos y temor a que Estados Unidos emerja de esta conflagración con una hegemonía mundial absoluta. Y es posible que más bien esperen que Estados Unidos salga desgastado de esta gran guerra, para sustituirlo en el liderazgo internacional.

Por otro lado, algunos políticos y analistas, sobre todo de izquierda, cuestionan las lucha de Estados Unidos y sus aliados en Irak y consideran que los ataques contra Nueva York, Washington y otros lugares en el mundo son hechos aislados, inclusive merecidos por Estados Unidos debido a su política imperialista, o dicen que la guerra contra los terroristas los fortalece y motiva a realizar nuevos atentados.

Pero el ataque contra Nueva York y Washington que causó más de tres mil víctimas mortales, no fue un crimen aislado sino una pieza fundamental de una estrategia terrorista global cuyo objetivo es derribar el sistema de vida basado en la democracia, la libertad y los valores occidentales. Y del mismo modo, las respuestas militares de Estados Unidos y sus aliados en Afganistán e Irak han sido etapas ineludibles de esta tercera guerra mundial que se libra en las condiciones peculiares del siglo XXI.

El terrorismo es clon del nazi-fascismo y sus atentados suicidas constituyen la modalidad contemporánea de la misma vieja guerra contra la vida, la democracia y la libertad. Pero sin dudas que, igual que las guerras anteriores, ésta también será ganada por quienes aman y defienden la vida libre, como vencieron a las hordas de Atila en los Campos Cataláunicos, en el siglo V; y como contuvieron en Poitiers a la primera gran expansión musulmana hacia Occidente, en el 732, salvando entonces a la civilización que ahora, trece siglos después, vuelve a ser amenazada por los mismos enemigos.

×