Enrique Padilla Santos
Todas nuestras expectativas son que negociemos bien el Cafta y que se perciba una mejoría de aquí a cinco años, por ejemplo. Estamos pasando de un ingreso per cápita de más o menos cuatrocientos cincuenta dólares a novecientos o mil dólares. Por experiencia de otros países, parece que el denominador común es que los sectores más pudientes se llevan la mejor tajada y los campesinos son los patos de la fiesta.
Ante estas circunstancias debemos actuar con caridad cristiana, tocándonos la bolsa y compartiendo las posibles ganancias con los trabajadores que hacen posible que nuestras rentas aumenten, y compartamos con ellos las utilidades. Crear una ley de reparto de utilidades, y además, hacer un bolsón para cubrir a los campesinos dueños de parcelas de siembra de maíz, frijoles y otros cultivos que casi con toda seguridad van a salir afectados por lo menos en los primeros diez años.
Ese fondo lo pagaremos todos los que ganemos con estas negociaciones y deberán ser manejadas tal vez como un fondo de pensiones que le lleven a garantizar la salud y sostenimiento a su quebrantada economía. Creo que estaríamos más satisfechos si nos acordáramos de nuestro prójimo mediante leyes que hagan posible el bienestar para todos.
Miembro de Upanic.