Julio Blanco C.
Fumar puede causar daños a la salud. esta frase u otra similar aparece en todos los comerciales de televisión que publicitan alguna marca de cigarrillos.
La frase en cuestión suele aparecer en letras bien pequeñas y casi transparentes, está demás decir que nadie o casi nadie la ve, porque además de que las letras son prácticamente invisibles, este tipo de comerciales tiene un fuerte atractivo visual que distrae al televidente, porque siempre aparece gente guapa y saludable, riéndose y disfrutando de la vida a lo grande.
La realidad es totalmente opuesta. En todo el mundo, el hábito de fumar cobra la vida de miles de personas en un solo día y de millones, cada año.
Nadie cuestiona el derecho de cada quien a fumar o no, pero los fumadores parecen no respetar el derecho de los que no fuman de no ser rociados, impregnados y fumigados con el nocivo humo mezclado con dióxido de carbono y otras toxinas sumamente dañinas para quienes las respiran.
Cada fumador debe estar consciente de que su “debilidad” por el tabaco implica un alto riesgo de que en algún momento de su vida desarrolle cáncer de pulmón, de garganta u otra enfermedad, que tarde o temprano le provocarán los litros de alquitrán y otras sustancias, acumuladas durante años en sus vías respiratorias.
Si aún sabiendo esto la persona sigue fumando, ésa es su decisión y debe ser respetada. Pero los fumadores también están obligados a respetar a aquéllos que no simpatizan con la idea de ser chimeneas ambulantes.
Para alguien que no fuma es una tortura tener que aspirar pasivamente el humo de un cigarro; es desde todo punto de vista una actitud grosera, invasiva y desconsiderada, aún más cuando el fumador decide dar rienda suelta a su vicio en sitios cerrados y pequeños como los vehículos de transporte público, por ejemplo.
Conviene terminar la reflexión con la célebre frase de don Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Nadie tiene derecho de impedirle a los fumadores que lo hagan, pero ellos a su vez, tampoco pueden obligar a quienes no fuman a que se conviertan en fumadores pasivos.
La solución pasa por un cambio de actitud de quienes fuman, que lo hagan en lugares donde no impongan a otras personas los riesgos que asumieron por voluntad propia, el día que tomaron la decisión de empezar a fumar.