- Roger Clemens reaccionó y socó con los Yanquis frente a los Medias Rojas
Edgard Tijerino [email protected]
Roger Clemens, golpeado en la madrugada, se enderezó rápidamente mostrando su bravura; Pedro Martínez, distante de lucir tan inmenso como un Océano, flaqueó enfrentando dificultades; Derek Jeter, tan oportuno como las metáforas de García Márquez, estremeció Boston con su cañonazo; el bateo de Joe Torre, presionante, ensayó un exitoso operativo en el cuarto inning encabezado por Hideki Matsui y Mariano Rivera con la mortífera seguridad de un pistolero sacado del Salón de la Fama del viejo oeste, remató a los Medias Rojas de Boston con dos ceros, para que los Yanquis de Nueva York se impusieran 4-3 y tomaran ventaja 2-1 en la serie por el cetro de la Liga Americana.
Dice Mario Puzo en su libro “El último Don”, que la vida es una caja de granadas de mano, y uno nunca sabe cuándo explotará cada una de ellas y qué estragos provocará. El béisbol es así. Quedó demostrado.
Se esperaba un súper duelo de pitcheo entre un viejo león con suficiente aliento y destreza para rugir y dominar, tal es Roger Clemens, un ex ídolo local convertido en terrible enemigo, y el dinosaurio de moda, capaz de devorar a todo tipo de bateadores, Pedro Martínez.
Un paquete de nueve premios Cy Young en la colina. Como para guardar los boletos y poder contarle a los nietos.
Pero, antes que “El Rocket” lograra el segundo out del primer inning, un hit de Manny Ramírez impulsó dos carreras para Boston. Se imaginan lo que es entregarle a Pedro esa ventaja tan rápidamente.
Pero el dominicano fuera de serie, con algunas de sus cifras superiores a las de Sandy Koufax, casi a la misma edad en que se retiró el zurdo, careció de ajustes, y víctima de un hit de Karim García en el segundo y el jonrón de Jeter en el tercero, vio borrarse la diferencia.
El mareo de Martínez continuó en el cuarto, y los Yanquis con un doble de Matsui y un roletazo para doble play de Alfonso Soriano, saltaron al frente en la pizarra 4 por 2. Ahora era Clemens quien tenía las riendas del juego, aunque quedaba mucho por discutir.
El pitcheo adentro de Clemens y Pedro, alteró los nervios en los dos dogouts, y una protesta de Manny Ramírez encendió la mecha fabricando un peligroso alboroto, durante el cual, Pedro derribó al coach Don Zimmer.
La tempestad se calmó, el pitcheo se impuso, y el único movimiento en el marcador lo consiguió Boston en el séptimo por base de Félix Heredia a David Ortiz, hit de Kevin Millar contra el segundo relevista José Ariel Contreras que colocó hombres en las esquinas sin out, y batazo para doble play de Trot Nixon que facilitó la anotación de Ortiz, recortando la distancia 4 por 3.
Eso fue todo. Los taponeros mantuvieron quietos a los bateadores y Boston terminó desistiendo.
Quedaron para el recuerdo las atrapadas de Trot Nixon sobre el gran batazo de Jeter en el quinto, y Nick Johnson, decapitando una línea de David Ortiz en zona foul. En un juego accidentado, ellos mostraron el gran significado que siempre tiene la defensa.
