Ignacio Vélez Lacayo
Recientemente la Presidencia de la República tomó la decisión de trasladar la Agenda de Inversiones en Agua y Saneamiento Rural de Enacal (Empresa Nacional Acueductos y Alcantarillado) al FISE (Fondo de Inversión Social de Emergencia), principalmente porque la institución receptora ya está manejando un sólido programa trianual (2002 -2004) de combate a la pobreza y desarrollo local donde el Programa de Agua y Saneamiento Rural con una cartera de 363 proyectos y 26.34 millones de dólares es uno de los más importantes.
Las 152 municipalidades del país son los principales socios para ejecutar los proyectos, los cuales son seleccionados y priorizados por las comunidades rurales y barrios urbanos en condiciones de pobreza. Este proceso se llama micro planificación participativa y es altamente democrático y transparente y por medio de el fueron escogidos y prioizados esos 363 proyectos de Agua y Saneamiento Rural.
De esta forma, el Gobierno se asegura que los recursos provenientes del tesoro, de préstamos y donaciones de la cooperación internacional, son invertidos eficientemente y logran beneficiar a la población más necesitada del país, que en este caso serán 333,978 habitantes; hombres, mujeres y niños pobres, los cuales mejorarán sensiblemente sus condiciones de vida y de salud, teniendo así las personas más posibilidades de insertarse en la vida económica de su municipio.
Para ejecutar esos proyectos, el FISE y las municipalidades contratan empresas privadas y ONG —promoviéndose el empleo y la actividad económica— los cuales, además de ejecutar la obra física, capacitan a los beneficiarios en tema de administración y mantenimiento de los acueductos, los que son administrados por ellos mismos o por las alcaldías. De esa forma se da un importante paso para asegurar la sostenibilidad de los mismos (acueductos).
En ese contexto, no es posible que se cumplan las predicciones hechas por el señor Manuel Castillo Fletes en su artículo Volvemos al candil y al malacate (LA PRENSA, miércoles 8 de octubre) donde entre otras cosas asume que… lo que hace pensar que estos acueductos desaparecerán a corto plazo, tarde o temprano, quitándole a lo pobres del campo esta pequeña señal de desarrollo.
Nuestra conclusión sobre lo expuesto en un artículo por el señor Castillo es que está informado a medias de la realidad actual, por lo que aprovecho la ocasión para ponerme a sus órdenes para explicarle personalmente todo el trabajo que estamos haciendo Enacal, el FISE, e inclusive los organismos internacionales que él menciona en su artículo, COSUDE (Cooperación Suiza), UNICEF y CARE Internacional, los cuales estamos seguros que por su parte también le pueden informar al señor Castillo y a los medios de comunicación del país el trabajo de preparación del traslado ordenado, metodológico y cuidadoso que estamos preparando.
Con respecto a los 162 trabajadores existentes en la gerencia de Acueductos Rurales, estamos seguros que el Gobierno por medio del FISE, las municipalidades y las comunidades a beneficiarse en todo el país, seguiremos aprovechando su amplia experiencia y conocimientos en la materia, ya que gracias a Dios, al esfuerzo del Gobierno y al amplio y generoso apoyo actual de la cooperación internacional, la cual ha demostrado un gran interés en apoyar este esfuerzo de proveer de el vital líquido y obras de saneamiento a la población más necesitada del país, disponemos de fondos para ejecutar los proyectos.
En el FISE estamos seguros, y esa opinión es compartida por los gobiernos locales, incluyendo las comunidades, que los tiempos por venir en el tema del agua y saneamiento rural y municipal son promisorios, y que trabajando juntos y en armonía todos los involucrados, lograremos grandes resultados en los aumentos de cobertura de agua segura y saneamiento a miles de nicaragüenses que realmente lo necesitan para mejorar su bienestar y ser verdaderos sujetos del desarrollo de nuestra amada Nicaragua.
El autor es director de proyectos y desarrollo local del FISE.