- El futuro cardenal Rodolfo Quezada Toruño, dignidad que asumirá en los próximos días, es un viejo luchador por la paz, los derechos humanos y fue un importante mediador para lograr los acuerdos que pusieron fin a la guerra en Guatemala en 1996
Francisco Gonzá[email protected]
GUATEMALA.- A sus 47 años de sacerdocio Rodolfo Quezada Toruño ha sido nombrado Cardenal. La trayectoria de monseñor Quezada Toruño, marcada por una constante lucha por los derechos humanos y el papel de conciliador durante el conflicto armado, fue determinante para la designación.
Su labor no es sólo reconocida en el país, sino también es apreciada en todas las esferas del Vaticano, como por cardenales como Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos; Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, y Leonardo Sandri, sustituto del secretario de Estado.
“El Santo Padre ha considerado que el Arzobispo tiene los méritos para el cargo (Cardenal) y merecía esta distinción”, señaló monseñor Ramiro Molliner, Nuncio Apostólico.
Ahora, monseñor Quezada Toruño formará parte del Colegio Cardenalicio y podrá participar en el cónclave, cuando se tenga que elegir al sucesor de Juan Pablo II.
Quezada es el segundo Arzobispo guatemalteco nombrado Cardenal, luego que a monseñor Mario Casariego le fuera impuesto el capelo cardenalicio en 1969.
Hace una semana, el Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, dijo que existen “posibilidades muy grandes” para que el sucesor del Papa Juan Pablo II sea de origen centroamericano.
El Arzobispo dijo que “los tres cardenales que están allá tienen posibilidades muy grandes de ser elegidos”, en alusión a los cardenales Oscar Andrés Rodríguez, de Honduras; Miguel Obando y Bravo, de Nicaragua, y Rodolfo Quezada Toruño, de Guatemala.
Sin embargo, el nuevo cardenal guatemalteco, sin responder directamente a estas declaraciones, expresó que le resultaba “desagradable” hacer “especulaciones” sobre este tema, tomando en cuenta que el Santo Padre vive aún.
— Igual que al Santo Padre, a usted lo hacen sufrir la pobreza y la miseria en Guatemala y en el mundo, ¿en qué otros aspectos coincide usted con el sucesor de Pedro?
—Al Santo Padre le preocupa la pobreza, la injusticia, la falta de fe y el estado de los desposeídos. Cuando he estado en Roma siempre me ha preguntado por los campesinos y los indígenas de Guatemala.
— Se ha dicho que los nuevos cardenales fueron nombrados para que la Iglesia siga con la línea del Papa Juan Pablo II, sobre todo en aspectos de planificación familiar…
—La línea de pensamiento del Papa, no es privada, es la línea de pensamientos de la Iglesia. Por ejemplo, en lo que se refiere a la defensa de la vida desde el momento de su nacimiento, su oposición al aborto, a la clonación terapéutica y reproductiva; a manipular todos los elementos de la vida humana, todo esto no es una opinión personal del Papa, es la opinión de la Iglesia. Quien no está de acuerdo con esto está contra la Iglesia.
El Santo Padre es muy conservador, gracias a Dios, en cuestiones doctrinales y morales, pero es muy amplio en cuestiones sociales.
—¿Usted se considera conservador?
—Si se trata de conservar la doctrina de la Iglesia sí, pero también en asuntos de tipo social soy muy amplio.
— Usted es nombrado cardenal junto a otros sacerdotes en países donde la fe católica no es predominante. Le menciono India, Japón y Vietnam, ¿cree que en Guatemala la fe católica ha disminuido?
—La Iglesia Católica de Guatemala es más comprometida con los pobres, más creativa, más generosa que lo que era la Iglesia cuando yo me ordené hace 47 años. Han aumentado los profesos en las Iglesias Evangélicas pero también ha crecido considerablemente el número de los que no creen o son indiferentes y esto debería ser una preocupación muy grande de todas las iglesias.
—¿Cree que el próximo Papa, pueda no ser europeo? Si así fuese ¿qué significaría para el mundo católico?
—Cuando llegue el momento los cardenales se verán iluminados por el Espíritu Santo y sabrán a quién elegir. Lo que no me agrada es que viviendo el Santo Padre se estén haciendo especulaciones. Esto es de muy mal gusto, es muy desagradable.
—¿Qué piensa de los casos de abuso sexual donde se han visto involucrados algunos sacerdotes a nivel mundial?
—No podemos ser tolerantes, si algún caso de ésos se da, yo soy el primero en denunciarlo a la Procuraduría de los Derechos Humanos y al Ministerio Público. En materia de pedofilia no quiero ser tolerante. En un caso muy triste que tenemos en Guatemala automáticamente le quité la parroquia y las cuestiones ministeriales (al implicado). Uno tiene que ver el bien de los niños. El error muchas veces fue querer ocultar ese delito y sólo pasarlo a otra parroquia. Eso no es un problema en Guatemala, sólo un caso entre 800 sacerdotes es mínimo.
Un encuentro con Pedro
—¿Qué llevará en su mente al iniciar el jueves próximo su viaje a Roma? (El arzobispo ya viajó. Nota de LA PRENSA)
—Siempre que voy viajo contento para ver a Pedro. Nunca regreso sin antes ver al Papa, ya sea en una audiencia particular o una general, me reconforta mucho estar con el Santo Padre.
—¿Quiénes lo acompañarán en este viaje?
—Mi madre con sus casi 94 años de edad y mis dos hermanos. En el Consistorio me corresponde estar sentado en medio del Arzobispo de Ho Chi Min, de Vietnam, y el arzobispo de Lyon, Francia. Estaré en medio de Francia, la hija preferida de la Iglesia, y Vietnam que ha sufrido tanto.
—¿Qué le pedirá al Papa Juan Pablo II?
—Yo pediré al Santo Padre en la audiencia una bendición muy especial para Guatemala.
—¿Qué agenda ocupará su estadía en Roma?
—Llego el 14 por la mañana. El 16 estaré en la misa conmemorativa de los 25 años del Santo Padre como Arzobispo y Presidente de la Conferencia Episcopal. El 19 estaré en la beatificación de Madre Teresa de Calcuta. El 21 será el Consistorio, donde el Papa coloca la birreta cardenalicia, el 22 es la misa donde nos dan un anillo especial y el 23 es la audiencia para familiares y amigos.
En contacto con el mundo
Monseñor Quezada Toruño confiesa que los lunes viaja para bañarse en las aguas del mar en el Pacífico y nadar en la piscina de unos amigos que le prestan su chalet donde cocina sus propios alimentos.
En sus tiempos libres lee historia, hacia lo que manifiesta una marcada afición. También le gusta ver juegos de béisbol, y asegura estar de pésame porque perdieron los Bravos. “Ya no juego desde que me rompieron la nariz de un pelotazo”, refiere. Dice que le gusta cocinar pastas y elaborar ensaladas y está seguro que le darían trabajo de cocinero en algún restaurante de cuatro estrellas.
—¿Cuando fue ordenado como sacerdote, pensó que llegaría a ser Cardenal?
—Nunca me lo imaginé. Entonces soñaba con ser un buen párroco, a mí me ayudo muchísimo en el discernimiento de mi vida sacerdotal monseñor Juan José Gerardi, él era un excelente pastor de almas.
—¿Qué responsabilidades conlleva ser Arzobispo y ser Cardenal?
—El Arzobispo es el obispo de una provincia eclesiástica y los cardenales son algunos obispos o arzobispos nombrados por el Papa para un fin específico, como la elección del Sumo Pontífice cuando sea necesario, significa pertenecer a una congregación romana para dar consejos y aumentar la fidelidad de las iglesias con la sede de Roma.
—Usted ha sido nombrado consejero del Papa y tendrá la oportunidad de elegir al próximo sucesor de Juan Pablo II, ¿qué significa para usted después de 47 años de sacerdocio?
—Es un derecho y una obligación de todo cardenal. Cuando llegue el momento entonces sabré qué hacer. Es una responsabilidad grande que se toma a la luz del Espíritu Santo.
—Cuando lo nombraron Cardenal se dijo que se debía a su labor conciliatoria, ¿usted lo ve como ese reconocimiento?
—Podría ser. No sé realmente los motivos especiales que tan benignamente tuvo el Santo Padre. Se tomó en cuenta el trabajo pastoral que la Iglesia Católica ha tenido en Guatemala en varias épocas, el proceso de paz, los derechos humanos, el acompañamiento de los refugiados de las comunidades en resistencia, ese espíritu de denuncia de las injusticias, el sufrimiento que hemos tenido al perder a monseñor Juan José Gerardi, el perder sacerdotes, el haber perdido más de doscientos catequistas en Quiché.
—Cuando el anterior Arzobispo dejaba el cargo estimaba que su principal reto sería construir nuevas parroquias y formar nuevos sacerdotes. ¿Ha sido sencillo cumplir con ese objetivo?
—Eso sigue siendo el mismo problema pero es muy interesante porque si no se tiene sacerdotes no se pueden hacer parroquias. Ha habido incremento de la vocación sacerdotal. La Arquidiócesis tiene en Roma varios seminaristas y estudios especializados. Este año el Arzobispado va abrir el primer año de seminario con unos 20 jóvenes aquí en la capital, además de Cobán,
—Hace dos años usted decía que ser nombrado Arzobispo no equivalía a ser una especie de Moisés. Hoy, como cardenal, ¿qué piensa?
—Digo lo mismo. Estoy dispuesto a colaborar en lo que se me pida si es que lo consideran necesario. Sin considerarme imprescindible, poner todo el poco prestigio que pudiera tener para hacer que los guatemaltecos vivamos en paz sin polarizaciones extremas, sin marginaciones humillantes, con acceso a los bienes que todo guatemalteco necesita para su realización personal.
—¿Qué sectores considera que en este momento urge que se reconcilien?
—En primer lugar el profesional. Guatemala tiene excelentes médicos, abogados, ingenieros, etcétera, que juntos en un gran proyecto de nación podrían resolver los graves problemas que tiene el país.
En segundo término, haría un llamado a los grandes empresarios a los de la mediana y pequeña empresa, porque ellos son los que generan el empleo y al hacerlo en condiciones justas y humanas aumentan la posibilidad de los padres de familia de tener mayor acceso a los bienes.
Finalmente hago un llamado todos los guatemaltecos a ser optimistas, a poner todo su empeño en el trabajo, a unirse porque juntos en este país se puede hacer mucho. Divididos y polarizados vamos a vivir en un pequeño infierno.
—Usted ha hecho un llamado al voto responsable el 9 de noviembre. También ha dicho que quien resulte ser el nuevo presidente tendrá que escucharle. ¿Qué le diría al próximo gobernante?
—Esa será mi obligación. Veremos quién llega, debemos estar abiertos a aceptar a quien el pueblo elija, pero como Arzobispo me veo en la obligación, como lo he hecho con el presidente Alfonso Portillo, de decirle lo que pienso como una persona que quiere contribuir al bien común. A veces hay que guardar silencio porque al hablar mucho uno se desacredita. Otras veces hay que ser valiente y decir las cosas como son.
Breve reseña biográfica
1932: Nace el 8 de marzo en la ciudad de Guatemala.
1956: Es nombrado sacerdote el 21 de septiembre.
1968: Nombrado Capellán de Su Santidad con título de Monseñor, el 18 de agosto.
1972: Ordenado Obispo el 13 de mayo en Catedral Metropolitana.
1988- 1992: Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
1999: Miembro de la Pontificia Comisión para América Latina.
2001: El 19 de julio es nombrado Arzobispo Metropolitano.
2002: Reelecto Presidente de la CEG.
Cargos civiles
1967: Vocal y Presidente de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.
1987-1993: Presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación .
1993: Declarado Conciliador Vitalicio .
1990-1994: Conciliador en el Proceso de Paz de Guatemala.
Su familia
Sus padres: René Quezada Alejos y Clemencia Toruño Lizarral de Quezada. Dos hermanos.
Estudios:
Teología: Universidad de Innsbruck, Austria, y Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.
Licenciado y Doctor en Derecho Canónico: Universidad Gregoriana, en Roma.
Idiomas: español, alemán, francés e italiano.
Distinciones y reconocimientos:
Premio Derechos Humanos, en Chicago, 1990.
Doctor Honoris Causa, Universidad de San Carlos de Guatemala, 1998.
Orden Presidencial por la visita de Su Santidad Juan Pablo II a Guatemala, 2002.
