- Afluencia de visitantes rebasó capacidad hotelera de la ciudad
María José Uriarte [email protected]
La monotonía de Bluefields cambió por completo en la última semana previó al 11 de octubre, fecha en que se celebró el Centenario de la ciudad. La vida de los blufileños se vio trastornada por la llegada de funcionarios, empresarios, agentes de seguridad y turistas interesados en compartir la alegría de la población que baila al son de Palo de Mayo y regaee.
Las líneas aéreas nacionales tuvieron que duplicar esfuerzos para trasladar a las personas que viajaban a Bluefields por diversas razones: trabajo, placer o la necesidad de ser testigo de la celebración de un pueblo que después de ser reintegrados en 1903 lucha por desarrollarse.
Las aerolíneas que cubren la ruta a Bluefields, y que por lo general hacen tres viajes de manera regular tuvieron sobre todo el pasado viernes que triplicar el número de vuelos. Los pasajeros que fueron citados a tempranas horas terminaron arribando a la ciudad costeña en horas de la tarde.
Uno de los sectores más beneficiados fue el hotelero y los restaurantes. El sábado pasado ningún hotel o hospedaje contaban con alguna habitación vacía. Muchas personas tenían la ventaja de quedarse en las casas de amigos o familiares. Las reservaciones en los hoteles se tuvo que hacer con la debida anticipación.
Para los dueños de restaurantes también significó una oportunidad de observar una mejoría, aunque fuera de manera temporal, muchos de ellos se prepararon para poder cubrir la demanda de los visitantes y locales. Por las noches en las discos la música con sabor a Caribe estaba siempre presente, jóvenes y no tan jóvenes asistían a bailar los ritmos cadenciosos de la Costa Caribe.
Asimismo, el comercio local se benefició ante la demanda de productos, el pan de coco una de las delicias tradicionales de la Costa Atlántica tardaba más en el horno que en ser vendido, de igual forma la venta de mariscos como camarones, chacalines y pescados entre otros.
La actividad de Bluefields cambió por unos días, pero la gente supo compartir una fiesta que era suya para que el resto del país conociera lo que puede ofrecer un lugar con potencial turístico, al que le falta más apoyo.
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