LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Defensa tica

Mariechen Cordero M.

Refiriéndome a un artículo publicado en LA PRENSA del domingo 29 de septiembre titulado Pensamiento e Interpretación del Costarricense, y escrito por el señor Jorge Eduardo Arellano, escribo lo siguiente en defensa de mi Patria y de mi pueblo.

Costa Rica es un país de grandes riquezas y cualidades. Pero lo que hace más bella a mi nación es su gente. Tal vez mi opinión no es muy objetiva pues soy orgullosamente costarricense y fiel amante de mi país.

El “tiquillo” es un fiel ejemplo de trabajo y perseverancia, quien con mucho esfuerzo y ahínco se supera día con día en un mundo lleno de dificultades, sin permitir que las desventajas de un país del tercer mundo se presenten como obstáculos para abrirse camino.

Nuestra Costa Rica, construida por grandes hombres y mujeres de honor, ha abierto las puertas para una nueva generación, en la que predomina el respeto a los derechos humanos y la igualdad de oportunidades. Todos sus habitantes, sin discriminación de género o clase social, tenemos acceso a la educación, los servicios de salud y al trabajo, derechos que en muchos otros países son inexistentes o difíciles de disfrutar.

Somos un pueblo de paz en donde la única guerra que peleamos es contra las injusticias y el hambre, y nuestras únicas armas son el trabajo y el respeto al prójimo. Nuestro “sentido heroico de la existencia” se refleja en la lucha constante de un pueblo unido por construir una Patria democrática y justa.

El costarricense se conmueve más allá de “la creación del artista, el conocimiento del sabio y la prédica del apóstol”. Nos conmovemos del dolor ajeno, de las necesidades del vecino, de las injusticias que viven nuestros pueblos hermanos. Compartimos nuestro terruño con cientos de miles de inmigrantes extranjeros que valientemente se despiden de los suyos y parten a buscar mejores oportunidades de vida. Y, si bien es cierto que las condiciones de estos trabajadores extranjeros no son las óptimas, éstas superan las que sus países de origen les ofrecen.

La vida no es una poesía escrita por un gran poeta. La vida es un día a día, hora a hora, minuto a minuto. La vida es lo que hagamos de ella, utilizando las herramientas que nos brinda el Creador.

No somos una patria socialmente mediocre; el costarricense no se sienta a llorar por lo que fue ni a soñar con lo que hubiese sido. Enfocamos nuestra mirada a lo que será y juntos trabajamos para forjar la Costa Rica del mañana. No nos refugiamos en palabras de otros para gritar la verdad. No somos “hipócritas” ni “mentirosos”. Estamos abiertos a la crítica mas no al insulto. Citando una frase de nuestro bello Himno Nacional: “Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril, la tosca herramienta en arma trocar”.

Somos quienes somos: hombres y mujeres de bien con anhelo al trabajo para bienestar de nuestras familias y de nuestra Patria, que vivimos en armonía con una meta en común: proteger el legado que otros grandes costarricenses nos han heredado. La tarea es ardua, pero Costa Rica lo vale. Eso, es el verdadero “pensamiento e interpretación” de un costarricense, aunque las palabras se quedan cortas, pues el ser costarricense está más allá de lo que expresan las palabras, está más allá de lo que siente la piel; se siente en el alma, se lleva en el corazón.

Quiero agradecer al señor embajador Rodrigo Carreras por su excelente labor como representante de Costa Rica en la querida República de Nicaragua y por su valentía en defender el honor de nuestro pueblo.

La autora es residente costarricense.

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