- En Nicaragua más de un millón de mujeres viven en el campo y se fajan en sus labores diarias. Hoy se celebra el Día
Mundial de la Mujer Rural, entre desigualdades socioeconómicas
Mario José Moncada [email protected]
TOLA, RIVAS.- Sin importar su edad son tres mujeres que desde muy niñas se han ganado la vida en el campo: guiando bueyes mientras araban las tierra, limpiando 30 surcos de arroz sólo en una mañana, o bien caminar varios kilómetros para pastorear a las vaquitas de la casa.
Sara María Ruiz, de 70 años; Elba María Costa Ruiz, de 48, e Isabel Pérez Villagra, de 30, forman parte del millón de mujeres rurales nicaragüenses y de las 60 millones de latinoamericanas que a diario contribuyen con la economía familiar, y que de seguro hoy, cuando se conmemora el Día Mundial de la Mujer Rural, lo harán de la mejor forma: cultivando la tierra y atendiendo el hogar.
A sus 70 años doña Sara María no descansa y con sus pies descalzos llenos de lodo, va detrás de la yunta de bueyes que aran media manzana de tierra, depositando en los surcos recién abiertos las semillas de frijoles que espera cosechar en enero próximo, “si Dios quiere”, como ella dice.
“Uhhhh, esto lo hago desde chavala, desde que tenía ocho años, cuando mi papá me ponía a guiar los bueyes. Ahora sigo sembrando, descalza, porque las chinelas se pegan en la tierra”, cuenta mientras hace una pausa para limpiarse el sudor que le invade la cara, allá en la comarca San Antonio, del municipio de Tola en Rivas.
Doña Sara María también ha tenido esmero para criar a sus 10 hijos y a uno que otro de sus más de 20 nietos, cuyo número exacto trató de recordar en vano con ayuda de uno de ellos, Margine, de 20 años.
“El trabajo del campo es muy duro, pero en vez de andar agarrando lo ajeno, mejor trabajar”, añade con sabiduría.
Es una mujer que vive con sus hijos, sus nietos y bisnietos, separada de su marido hace ya cinco años, desde que la dejó. Lo recuerda como uno que “se iba con otras mujeres, cada vez que me ponía un hijo”.
ENTRE MAIZALES Y TERNEROS
Lejos de ahí, en la comarca Mancarrón, en Belén, vive Elba María, “brava” al trabajo, cuidando de su humilde casa de tablas de madera de color ya gris por el azote del sol y la lluvia, y rodeada de un pequeño maizal que ella misma plantó al espeque.
De vez en cuando hornea rosquillas y palmea tortillas que su hija de trece años sale a vender, en busca de unos córdobas extras para la familia. Aprovecha el tiempo al máximo, cumpliendo con las tareas de la casa y del campo.
“Después que en la mañana hago todos mis oficios, le ayudo a mi esposo (Francisco Marín, de 63 años) a limpiar los siembros, a cuidar las 25 gallinas que tenemos y algunos cerditos”, refiere.
“Me gusta el trabajo del campo en vez de ir a trabajar afuera, a que me estén peleando los patrones”, dice muy segura.
Doña Elba María recuerda que es una mujer criada en el campo y que de la misma forma crió a sus nueve hijos.
“Desde muy pequeña mi papá me ponía tarea: ¡30 surcos de arroz que tenía que des-hierbar… y cumplía porque si no, nos cuereaba!”, recuerda entre risas.
La historia se repite en otras mujeres más jóvenes como Isabel, quien cada mañana y cada tarde debe caminar no menos de cinco kilómetros para ir a dejar y luego traer a las siete vacas que tienen, mientras su esposo cultiva media manzana de tierra que alquilaron en la comunidad de San Pedro, poco antes de llegar a Las Salinas.
Dos de esas vacas le producen al día tres galones de leche que vende cada uno “a apenas ocho córdobas”, pero “peor es nada”, valora.
“Con mi marido y mis dos hijas, trabajo. Yo me levanto a las dos de la madrugada para echar tortillas para que él (Pedro Paulo Cortez, de 32 años) lleve comida hasta donde está sembrando”, ejemplifica.
“Él reconoce lo que hago, y eso es bueno, claro sí”, indica complacida, tras agregar que celebrará su día internacional en compañía de otras 10 mujeres que integran un colectivo.
EQUIDAD Y PRODUCCIÓN
En Nicaragua la población rural femenina rondaba 1,036,570 en el año 2000, pero este año se incrementará en 1,092,886, según las proyecciones del Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC).
El Instituto Nicaragüense de la Mujer (Inim), añade en un diagnóstico que la mujer rural nica realiza el 80 por ciento de las actividades de las fincas, pero a cambio sólo recibe el 14 por ciento del crédito rural.
Un estudio del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), confirmó que los montos de créditos aprobados a las mujeres, son muchas veces inferiores a los solicitados, e inferiores a los recibidos por los hombres, lo que causa una fuerte demanda insatisfecha entre las mujeres rurales. Es decir, el acceso al crédito es un recurso destinado a los hombres.
Se calcula que en el campo, la demanda insatisfecha del crédito rural bien alcanza los 200 millones de dólares.
En efecto, en un informe de febrero pasado la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), indica que en Centroamérica ante la falta de iguales oportunidades, el Producto Interno Bruto (PIB) de las mujeres es muy inferior al de los hombres.
Basada en datos de 1998, la CEPAL detalló que en Nicaragua las mujeres producen ingresos de 1,256 dólares al año, frente a los 3,039 de los varones.
En Costa Rica las cifras son de 3,126 dólares para las mujeres, frente a los 8,768 de los hombres; mientras que en Honduras son de 1,252 y 3,595 dólares, respectivamente.
SIEMPRE VULNERABLES
Ligia Briones, coordinadora de la sección de la mujer de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), detalló que en septiembre pasado concluyeron un diagnóstico sobre la situación de la mujer rural, entre 7,862 mujeres de las 10,162 que pertenecen a la organización, en 15 departamentos del país.
Los resultados confirman la vulnerabilidad socioeconómica que padece la mujer en el campo: 78.5 por ciento de las 7,862 mujeres consultadas no satisfacen sus necesidades básicas de vestuario, salud y alimentación, y sólo el dos por ciento tiene algún trabajo remunerado.
Los temas de propiedad y de salud también forman parte de la problemática. Sólo el 16 por ciento de las encuestadas son dueñas de la casa en que habitan, mientras que el restante 84 por ciento vive en casa de su marido o algún familiar.
El 96 por ciento de las 7,862 mujeres padece de problemas de salud tensionales como estrés y dolores de cabeza, pero también infecciones, desnutrición, mala circulación y presión alta.
EN 1995
El Día Mundial de la Mujer Rural se celebra el 15 de octubre, en la víspera del Día Mundial de la Alimentación que se celebra el 16 de octubre, tras un acuerdo de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, realizada en 1995 en China.
