- Dentro de pocos días, Salvador Stadthagen dejará el cargo de vicecanciller para asumir la Embajada nicaragüense en Estados Unidos donde le tocará garantizar las condiciones jurídicas de al menos 700 mil nicas. Llega en un momento cuando la agenda económica es la prioridad, principalmente el Cafta, algo que a él le emociona.
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Es de las personas en extremo riguroso de la puntualidad, haberse retrasado unos cuantos minutos para brindar esta entrevista lo sobresaltó y con ese estado de ánimo inició el encuentro. Salvador Stadthagen Icaza, asumirá en menos de un mes el cargo de embajador de Nicaragua en los Estados Unidos, dejando atrás año y medio de experiencia como Vicecanciller de la República.
Asegura que este cambio de cargo no es una democión pues considera que el puesto que ostentará es de suma importancia para el país y promete hacer todo lo posible para lograr el máximo beneficio para Nicaragua.
En su espaciosa oficina, ubicada en el tercer piso de la peculiar sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobresalen adornos taiwaneses, obtenidos durante sus cinco años que estuvo como embajador en esa lejana tierra, además de una colección de 11 medallas logradas a lo largo de su carrera profesional.
—¿Siente que es una democión pasar de vicecanciller a embajador en Estados Unidos?
—Bajo ningún punto, para mí ha sido un privilegio ser vicecanciller este año y medio, me hubiera gustado estar un poquito más… cuando uno está de embajador conoce las relaciones de Nicaragua en 90, cien grados, podría ser hasta la mitad (180 grados de la circunferencia), porque estamos trabajando bilateralmente y sólo nos concentramos con un país en particular, desde la Vicecancillería tenemos una visión de 360 grados, lo cual enriquece mucho el trabajo que haré en Washington porque es una embajada globalista, se ven todos los temas, no habiendo estado aquí creo que no hubiese podido hacer el trabajo en Washington o en cualquier otra embajada.
Y es que la Cancillería hasta ahora se está profesionalizando, han sido muy pocos los vicecancilleres que han sido embajadores en el pasado…
—¿Cuándo se hace cargo de la Embajada en Washington?
—Bueno, yo espero llegar el ocho de noviembre porque tenemos entendido que la primera presentación de credenciales con el presidente (George) Bush esperamos… o sea, normalmente son seis embajadores los que presentan credenciales y el Presidente deja un tiempo abierto para recibirlo… no son tan frecuentes las presentaciones, entre más tarde yo llegue a Washington, más tarde es mi presentación, nos dicen que la presentación será a inicios de diciembre. Yo llego a organizarme, ya hemos hecho algunos trabajos previos, estamos modernizando los sistemas de informática que estaban obsoletos, físicamente la Embajada tuvo una inversión importante en los tiempos de Francisco Aguirre con una colaboración del Ministerio de Hacienda se logró modernizar la Embajada y hacerla presentable pero la parte informática está atrasada…
—Usted llega a la Embajada en un momento crucial de las negociaciones del acuerdo comercial con los Estados Unidos (Cafta), ¿ésa es ahora su principal misión?
—Tenemos la visita del presidente (Enrique) Bolaños en diciembre, él llega a las cuestiones que tienen que ver con la HIPC (condonación de la deuda externa) y tenemos que estar preparados para eso, él va a visitar a los organismos internacionales.
Con lo del Cafta desde aquí ya hemos empezado a ver asuntos importantes, revisar la materia laboral, en eso estamos trabajando, se necesita sentar una posición, tenemos que hacer un análisis de los compromisos laborales que Nicaragua ha hecho en el tema laboral en otros tratados.
—A partir de ahora ya se habla de que las negociaciones del Cafta ya trascienden lo técnico y caen en lo político, sólo restan dos rondas…
—En la visita reciente del embajador (Robert) Zoellick (Secretario de Comercio de Estados Unidos), nos expresó que para los Estados Unidos va más allá de lo económico y que también tiene implicaciones muy serias en la parte política, nosotros creemos que sí, que ya hay una parte donde se empieza a jugar política por eso es importante tener presencia en Washington para ver cómo avanza el pulso político… si fuera meramente económico tal vez tendríamos menos ventajas en ese sentido, tenemos lobistas (negociadores) que están trabajando allá, es un grupo muy bueno, con los que tenemos que coordinar el trabajo…
—Tocará duro con un sector de los congresistas…
—Tenemos unos 40 congresistas identificados que hay que trabajar porque son cruciales para la ratificación del Cafta…
—¿“Trabajar”?
—O sea visitarlos…
—¿Cómo se “trabaja” a un congresista?
—Hay tres maneras de trabajarlo, número uno: visitas en conjunto, pues no lo es mismo que los visite un embajador a que los visiten cinco embajadores representando a cinco gobiernos que hablan con una sola voz. Número dos: la visita que hace la empresa privada al Congreso, eso lo coordinamos con los lobistas, eso es muy importante, eso lo debe coordinar la Embajada, también la visita de sindicalistas, es importante. Tercero: las visitas individuales que hace Nicaragua a congresistas con los que se han tenido estrechas relaciones, tenemos que darle seguimiento a esos grandes amigos porque nos ayudan a romper brecha.
Hay un cuarto instrumento que son las comunidades en los distritos electorales, ellos pueden ejercer presión favorable al Cafta. Estamos trabajando en un mapeo de las comunidades centroamericanas (en EE.UU.), ya tenemos una idea bastante concreta.
—La parte agrícola podría ser la más trascendente en esta negociación, Nicaragua particularmente está tratando de proteger productos de primera necesidad mientras que Estados Unidos mantiene los subsidios y ayudas internas… ¿respalda usted la defensa del agro?
—Absolutamente, en toda esta negociación técnica tiene que haber un respaldo político y un respaldo de cabildeo, y no sólo hablar con las personas, sino mostrar hechos concretos… es un trabajo intenso que vamos a tener.
—No necesariamente un embajador inicia con tantas misiones económicas: Cafta, la iniciativa HIPC, promoción de inversiones…
Cafta va ligado a la promoción de inversiones, lo que tenemos que saber es cómo trascender de esa ventana de oportunidades, yo tengo confianza, para mí Washington no es nuevo…
—Ya está preparado entonces…
—Ya estamos preparados, yo ya viví en Washington ocho años, trabajé en una empresa consultora, conozco a muchas personalidades políticas porque fui enlace con el Departamento de Estado con la Resistencia entre 1985 y 1986, para mí no es nuevo, el padre de mi esposa fue embajador allá, lo que pasa es que siempre tenemos que aprender, pero voy a la ciudad donde más he vivido después de Managua, conozco a los nicaragüenses que nos pueden ayudar. A los nicaragüenses en el exterior tenemos que demostrarles que estamos ayudándoles para que nos ayuden, ellos nos remiten cienes de millones de dólares desde el exterior y lo menos que podemos hacer es decirles que vamos a ayudar para que nos ayuden.
—¿Cuántos nicas hay en Estados Unidos?
—La cifra oficial entre censos y estimaciones de nuestros cónsules anda alrededor de 500 y pico de mil nicaragüenses, pero eso por supuesto sabemos que está subvaluado, podemos hablar de más de 700 mil nicaragüenses.
—Extraoficialmente se ha dicho que han existido malos manejos financieros en la Embajada, ¿usted estaría dispuesto a hacer una auditoría?
—Nuestras embajadas son auditadas por auditoría interna continuamente, no ha habido nada particular en la Embajada de Washington que yo tenga conocimiento, las finanzas han sido bien manejadas, la parte administrativa considero que es muy sólida… yo no acostumbro cambiar a todo el personal, para mí todos son buenos y siempre les doy el beneficio de la duda, todos son buenos hasta que me demuestren lo contrario, yo no cambio, no hago barridas, sino que primero veo…
—Entonces no se auguran cambios…
—Indudablemente a veces hay que hacer cambios, haremos un par de cambios muy, muy específicos, creemos que en Washington nos hemos concentrado sólo en ver la parte de prensa, tenemos que ver ahora que la Embajada tiene que ser una entidad de comunicaciones, tenemos que enviar más información al Congreso y creemos que se puede hacer un trabajo adicional en ese sentido…
—Igual se rumora que hay empleados fantasmas…
—Yo no toleraría, como embajador que he sido, ningún empleado fantasma, yo le garantizo que todos los empleados de la Embajada dan una cuota importante de trabajo; la verdad es que es una embajada relativamente pequeña, debería ser más grande, todos tienen una responsabilidad, siento que algunos funcionarios han sido sub utilizados en el pasado, creo que hay que trabajar internamente como equipo… los funcionarios están sedientos de hacer más.
—¿Cuánto gana un embajador y cuánto gana un canciller?
—Yo creo que la remuneración por los niveles de costos de la vida es muy similar, no hay una diferencia muy grande…
—¿Y cuánto es?
Eso no es de buen gusto andarlo revelando…
—¿El salario depende del país donde está ubicado?
—La remuneración de un embajador depende del costo de la vida del país…
—¿Y no vale el currículum?
—Nosotros pensamos que quien vaya a asumir una embajada tiene que tener un currículum apropiado para el cargo que desempeña.
—¿“Bolañista” o “arnoldista”?
—No he firmado libro de ningún partido, considero que soy una persona fiel al presidente Bolaños, pero creo que para un puesto en Cancillería es ideal no tener color partidario muy connotado… yo no he sido una persona de política, he sido una persona diplomática… mis afinidades andan muy cercanas a los liberales sin ponerles nombres, ni apellidos.
—¿A quién se tiene que reportar, al Canciller o al Presidente?
—El embajador en Washington se ha sentido independiente, en vez de ser una pieza importante de la maquinaria se convierte en una maquinita aparte… mi suegro me dio una recomendación: no le pases por encima del canciller, esa recomendación siempre la tomé en cuenta.
—¿Ha estado esa “maquinita” independiente?
—Esto hay que verlo como un equipo.
CAFETALERO Y DIPLOMÁTICO
Nacido hace 46 años en Jinotega, dice que en sus años mozos se involucró en asuntos de café y ganadería, trabajos de los que sólo le quedan buenos recuerdos.
Cuatro hijos, todos varones, como él dice “made in” (hechos en) Washington, Taiwan, Japón y Harvard.
Casado desde hace 17 años con Analía Vargas, costarricense nacionalizada nicaragüense.
Embajador en Taiwan por cinco años. (1995-1999)
Encargado de Negocios en Japón durante año y medio (1990-1992)
Master en Administración Pública de la Universidad de Harvard, logrado con una beca centroamericana de alto nivel a través de la cooperación del Gobierno de Taiwan.
Licenciado en Administración de Empresas.
Católico profesante.
Le gusta la novela histórica.
Empujará cedulación
El recién nombrado embajador de Nicaragua en Estados Unidos, Salvador Stadthagen, aseguró que una de sus misiones será respaldar la cedulación desde Nicaragua para todos los nacionales establecidos en ese país.
Recordó que desde 1993 está consignado en la Ley que los nicaragüenses en el exterior pueden cedularse, “lo menos que podemos hacer con los nicas en el exterior es ayudarles a que se cedulen, ayudarles a que no sean muertos civiles como lo son cuando vienen a su país sin cédula”.
Indicó que éste será “un eje importante” de su trabajo y señaló que ya está realizando algunas gestiones en California y en Washington.
Aclaró que esto no está ligado con la parte del voto, pues aseguró que eso es “más complicado”.
Stadthagen que asume el nuevo puesto el ocho de noviembre, dejando el cargo de vicecanciller que aún desempeña, también anunció la ampliación de los consulados en Estados Unidos, principalmente con nombramientos honorarios en todo el país.
Actualmente existen consulados en Miami, Los Ángeles, Houston, Nueva York y San Francisco.
“Estamos tejiendo una red de cónsules honorarios que queremos integrarlos al trabajo de la Embajada, creo que ha existido poca coordinación entre la Embajada y los consulados, eso es algo que queremos trabajar muy de cerca”, indicó.
Otro de sus planes es apoyar la apertura de una Embajada en Canadá, donde radican unos 30 mil nicas y país con el que también se negocia un tratado de libre comercio.
