Bismarck Quintana Salinas
Una manera de las empresas de lograr mayores ganancias es por medio de la expansión hacia otros mercados geográficos, proceso que se ha facilitado por el actual fenómeno de globalización, el cual sin duda también ha traído consigo beneficios para los países que visitan, principalmente por la creación de empleos o por ciertas labores sociales que algunas compañías practican alrededor del mundo.
El acto de asentarse comercialmente en un país extranjero es mucho más complejo de lo que parece, y requiere para su éxito la consideración y asimilación de factores económicos, sociales, éticos y culturales de la nación anfitriona, por parte de la empresa visitante. Aún así, una estrategia importante de las empresas, que se han expandido exitosamente a nivel internacional, ha sido el mantenimiento de estándares en su operación y en la forma de hacer negocios en los países extranjeros.
Ahora, en Nicaragua se nota casi con naturalidad el reciente accidente sucedido en una de las gasolineras operadas bajo el sello internacional de TEXACO, y me pregunto si empresas tan reconocidas como ésta aplican los mismos estándares en cada país que visitan, o simplemente “ajustan” su manera de operar según el lugar donde se encuentren, al grado de obviar medidas básicas de seguridad (¿para recortar costos?) y poner en riesgo a sus mismos clientes. Asimismo cabe cuestionarse cuál habría sido la reacción, después de este derrame químico, tanto de la empresa misma como del Gobierno y la sociedad civil si éste hubiera sucedido, digamos, en Estados Unidos o Europa. ¿En qué nación habrían sido más responsables, más estrictos o menos conformistas estos tres bloques? ¿En Nicaragua?
Es importante ver este penoso evento y considerarlo seriamente ya que estamos a poco tiempo de firmar el Cafta y nuestro país podría recibir la visita de empresas internacionales que sin el debido marco regulatorio podrían operar a su antojo y dejarnos pocos o nulos beneficios reales.