LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Otra vez: “matar al mensajero”

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Otra vez: “matar al mensajero”





El 24 de octubre corriente el Comité Internacional para la Protección de los Periodistas (CIPP), con sede en Nueva York, informó que Guatemala es el segundo país más peligroso, en América Latina, para el ejercicio del periodismo.

Apenas dos días después, el domingo 26 de octubre, la sombría declaración del CIPP fue confirmada por el secuestro de cuatro periodistas del periódico guatemalteco Prensa Libre, por parte de antiguos miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), o sea las bandas de más de 520 mil civiles armados que fueron organizadas por los gobiernos de extrema derecha, para ayudar al Ejército a combatir a las guerrillas de extrema izquierda, y que ahora reclaman mediante diversos actos violentos una indemnización gubernamental de 640 dólares por cada uno de ellos.

Los periodistas no tienen nada que ver, en favor o en contra, con las demandas de los secuestradores. Ellos sólo cumplen con su deber y derecho de informar. Y por cierto que cuando fueron secuestrados, los periodistas de Prensa Libre —que afortunadamente fueron liberados ayer— ni siquiera andaban allí para reportar sobre los tranques a carreteras que los ex PAC han colocado para respaldar por la fuerza sus exigencias, sino que iban a cubrir un mitin electoral del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que es el partido del candidato presidencial general Efraín Ríos Montt, quien precisamente fue el que organizó las Patrullas de Autodefensa Civil, en los años ochenta, cuando gobernó a sangre y fuego el país después de un golpe militar.

Es trágico lo que ocurre en Guatemala, víctima de una tenaz violencia política y que en los últimos años, particularmente bajo el actual Gobierno de Alfonso Portillo —que es del partido FPR del general Ríos Montt—, ha retrocedido de manera alarmante en su incipiente, frágil y desvirtuado proceso de democratización.

Lógicamente, en un país como Guatemala, que está dominado por la delincuencia social y política, donde los altos militares retirados son los que organizan o dirigen las pandillas de matones y la corrupción carcome las instituciones del Estado, el periodismo es una profesión de alto riesgo. Los mismos líderes políticos, salvo pocas y honrosas excepciones, instigan las agresiones de las turbas de sus partidos contra los periodistas porque les molesta el ejercicio de un periodismo independiente y honesto.

Como se dijo en el Editorial de Prensa Libre en su edición de este lunes 27 de octubre, el secuestro de sus cuatro periodistas es consecuencia de la política de hostigamiento del actual régimen contra la prensa independiente. Además: “Lo ocurrido ayer (el domingo pasado) debe servir a los políticos que irresponsablemente señalan a la prensa de ser su enemigo, como ha sido el caso de funcionarios del FRG, quienes con sus frases, demuestran claramente sus verdaderos instintos antidemocráticos y de tendencias totalitarias, que los hace rechazar el trabajo de la prensa no sumisa a los intereses de partidos o de seudolíderes incapaces de comprender el beneficio que tiene la sociedad entera, incluyéndolos a ellos mismos, con la práctica de un periodismo que sirva a la población”.

En realidad, es lo mismo que pasa en todas partes —aunque en Guatemala actualmente es peor— donde no existen el Estado de Derecho ni la democracia, o éstos son incipientes y las instituciones están secuestradas por políticos corruptos que odian la libertad de prensa y quieren liquidar a los periodistas independientes y honrados, para que éstos no lleven el mensaje de la verdad y no denuncien la injusticia, la criminalidad y la corrupción institucionalizada.

LA PRENSA condena enérgicamente el secuestro de los periodistas guatemaltecos y expresa su solidaridad con ellos y sus familias, así como con el periódico hermano Prensa Libre; exige al Gobierno de Guatemala que garantice la vida, la integridad física y la libertad de los secuestrados; y exhorta a todos los nicaragüenses democráticos a verse en ese espejo y a defender la libertad de prensa, para que actos como el asalto armado de Tirso Moreno contra LA PRENSA, en octubre del 2002, las agresiones de las turbas del PLC contra periodistas, los ultrajes de jueces como la señora Juana Méndez a la reportera Eloísa Ibarra, y las molestias de los gobernantes porque los medios no actúan como sus voceros propagandísticos, no vayan a degenerar después en actos criminales como los de Guatemala.

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