Juan Carlos Valle Ascencio [email protected]
Referente a las elecciones de directivos y convencionales del GUL del distrito II, primero me llenó de satisfacción ver cómo los aspirantes a dichos cargos se iban a someter en buena lid al escrutinio de sus electores, en voto secreto. Algo nunca visto en la vida política de nuestro país.
Pero faltando al acuerdo nacional de someter cada uno de los cargos a votación secreta, en la asamblea distrital-II, de 331 inscritos sólo se sometió a votación el cargo de presidente distrital, y los demás “cayeron” verbalmente de una lista, cuyo origen desconozco.
Los dirigentes nacionales del GUL no deberían comprometerse a algo que después no podrán cumplir. Estas acciones desalientan y dan pie a afirmaciones de que somos “más de lo mismo”.