Neyra Fátima Fornos Salazar
La realidad de algunos de los jóvenes en riesgo involucrados en las mal llamadas pandillas, es que son frustrados porque fueron abandonadas por padres irresponsables y son criados por madres solteras, que tienen que luchar para darles el sustento. No todos pasan por esta situación, algunos tienen a ambos padres, pero a éstos no les interesa lo que pasa con sus hijos.
Este problema no se resuelve con una ley dura, como se ve en Honduras. Debe elaborarse un programa de ejecución a corto, mediano y largo plazo que beneficie a los jóvenes que desean insertarse en la sociedad como hombres de provecho, por la recuperación de sus valores morales y la integración familiar. Algunos que están en las pandillas no desean su transformación, son considerados delincuentes, además, están metidos en alcoholismo, drogas, etc. Se debe analizar bien por qué han caído en rebeldía y vicios, y a los que incumplan con actos delictivos, sancionarlos debidamente cuando el caso sea de relevancia.
En el Plan Nacional de Desarrollo se debe considerar una estrategia para los miles de jóvenes que están en esa situación, a fin de regresarlos a las aulas de clases y que puedan tejer sus anhelados sueños, truncados por padres irresponsables.
Comité de Reinserción de Jóvenes en Riesgo, Barrio Orontes Centeno, Tipitapa.