Angélica Martínez [email protected]
Reportaje
Mi hermano se cree mi papá

Ya no lo soportas, te has convertido en su esclavo de tiempo completo. Si quiere un vaso de agua, ahí estás para cumplir su deseo y si te resistes ¡mucho cuidado!, pues las cosas se pondrán color de hormiga. ¿Qué haces? ¿Vives con un tirano dentro de casa? ¿Ya no tienes sólo a tus papás, ahora el círculo se amplió a tres?… No te preocupes, ¡relájate!, pues esto también tiene solución
Modelos: Álvaro Montiel y Gustavo Paguaga
Agencia: Eleganza
Angélica Martínez R.
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Compartieron el mismo espacio durante nueve meses. Jugaron y se divirtieron juntos durante sus primeros años de infancia hasta que… llegó la pubertad. Esta etapa de cambios hormonales y actitudes rebeldes también transformó su entorno familiar.
¿Adónde se fueron mis angelitos?, se pregunta la mamá de Leonel y Silvio Briones, los gemelos estudiantes del cuarto año de secundaria del Instituto Maestro Gabriel, en esta capital.
Según sus compañeros de clase ellos han protagonizado peleas dignas del CMB (Consejo Mundial de Boxeo), casi a diario y nada ni nadie puede hacer algo para persuadirlos de no hacerlo.
“La última vez que peleamos fue porque yo no quería cocinar”, cuenta Leonel, “nosotros tenemos el sistema de que cada quien se hace sus propias cosas, porque no hay nadie que las haga. Entonces él (Silvio) se puso a hacer la cena y me dijo que no me iba a dar de lo que él cocinaba que yo para eso me podía hacer mi propia comida. Él me empujó y yo se lo devolví hasta que terminamos peleando. Si no ha llegado mi hermana a separarnos quién sabe lo que habría pasado”.
Según comenta Leonel lo que menos le gusta de Silvio es que es farsante. “Se las lanza de gallo y no llega ni a pollito. Él siempre trata de ponerme en ridículo… pero no puede. Lo injusto es que el estudioso soy yo y a él es a quien premian en la casa”. Silvio por su parte no quiso dar declaraciones.
¡PELIGRO AL ACECHO!
Para Claudia y Rigoberto Téllez, estudiantes de tercero y quinto año respectivamente en el Instituto Benjamín Zeledón, la situación ha llegado a un punto tal que ambos son presa de la paranoia.
“No me gusta ir a mi cuarto cuando sé que él está en los alrededores porque espero que me jale el pelo o que me meta el pie para que me caiga. Le encanta hacer cosas así o ponerme nombres como espanta pájaros, cuchara blanca (ella es de tez blanca)… sólo él se ríe de sus payasadas”, comenta Claudia.
“Ella sólo dice lo que le hago, pero no dice por ejemplo que una vez me escondió el trabajo de español que me tomó toda la noche terminar. Por su culpa no lo entregué y saqué cero en el sistemático. También me llaman por teléfono y ella no me pasa la llamada o contesta de mal modo”, dice Rigoberto muy contrariado.
Claudia alega que lo del trabajo de su hermano lo hizo como venganza, porque gracias a Rigoberto sus papás no la dejaron ir a una fiesta. “Él les dijo que yo andaba con un chavalo mayor que yo y que me iba a encontrar con él, la verdad es que sí me gustaba, pero no andábamos jalando”.
DURMIENDO CON EL ENEMIGO
En el caso de *Anielka (estudiante de tercer año en el Instituto Maestro Gabriel) sucede algo incomprensible. Se imaginan ustedes, dormir en el mismo cuarto con una persona (en este caso tu hermana) y no hablarle durante ¡un año entero!
*Susana no puede ni escuchar el nombre de su hermana sin sentir que se le revuelven las tripas. “Ella se siente superior sólo porque es la mejor alumna y también por eso le consienten todo en la casa. Yo soy la que lava, cocina, plancha, lava, soy como la cenicienta y ella bien gracias…”, relata con cierto aire de furia.
Anielka por su parte dice que ella siempre se llevó bien con su hermana hasta que comenzó a jalar con un chavalo que la mantiene controlada. “El tiempo que antes dedicábamos a estar juntas ahora se lo da a él, si tiene que hacer algo primero se lo pregunta, todo es él. Ya no toma en cuenta mis opiniones. Sé que parece que estoy celosa, pero no. Es sólo que no me gusta verla tan apegada a alguien que no vale la pena y con esos aires de grandeza que se gasta”.
Al respecto Susana sólo tiene que decir que su hermana es una desconsiderada. “Siempre me he preocupado por ella, pero le ha agarrado feo. Ella se levanta temprano y no me despierta y ya he llegado tarde a clases por eso, ¿qué le cuesta despertarme? Si yo me levanto tarde, es porque me desvelo estudiando. Estoy segura de que si hubiera un incendio en la casa tampoco me despertaría”, —¿por qué decís eso?, le preguntamos—, “porque ella misma me lo ha dicho”.
¡ALTO! AL TIRANO
Según la licenciada Mercedes Torres Olivares, responsable de psicología en el Liceo Franciscano, las relaciones personales son muy complejas. No existen recetas que se puedan seguir para resolver determinados problemas. Estos son sólo algunas soluciones posibles, lo ideal es recurrir a los especialistas.
Para que haya un tirano debe haber alguien dispuesto a servir de víctima. Lo primero es reconocer tu situación, darte la vuelta y enfrentarlo.
Poner un alto al tirano, mediante el diálogo. Se necesitan dos para gritar o pelear, no es fácil quedarse callado, pero se debe intentar para después buscar el entendimiento.
Buscar el consenso familiar una vez pasado el momento de furia. No es bueno negociar con los ánimos exaltados.
Tratar de comprender a tu hermano. ¡Si!, aunque te parezca contradictorio dado que la víctima sos vos, tu hermano está pidiendo a gritos tu atención y la de tu familia.
Formar alianzas. Si entre vos y tus hermanos organizan un frente común el “dictador” terminará cediendo.
¿LAS CAUSAS?
La mayor parte de la responsabilidad recae en los padres:
Estilo de crianza. Si en el hogar se les enseña a los hijos que deben controlar todo el tiempo sus emociones y a reprimir los sentimientos eso es lo que el hermano mayor va a tratar de hacer con su hermano menor.
Esquema desaprobador de los padres. Vivir en un ambiente donde todo es mal visto y descalificado lleva al muchacho a actuar de la misma manera. Entonces desarrollan un “instinto de sobrevivencia”: antes que me dañen daño yo.
Debido a las características de nuestras familias, los padres les otorgan roles que no les corresponden a los hijos mayores. El hijo mayor ayuda en la crianza de los hermanos menores y no tiene derecho a equivocarse. Eso lo va convirtiendo en un tirano.
En el fondo lo que existe (tanto en el victimario como en la víctima) es falta de seguridad, de autoestima y confianza. Se deben fortalecer esas áreas.
RECOMENDACIONES PARA EL HERMANO TIRANO
Torres, también enfatizó el hecho de que entre hermanos es normal que haya una cierta rivalidad y competencia. “Pero esta competencia no debe ser comparativa. Cada uno en lo suyo, si sacaste mejor nota el mes anterior tu meta debe ser superarte vos mismo sin menospreciarte”.
El tirano no es feliz ni hace feliz a los demás. No maneja bien sus sentimientos por eso se protege tras una coraza de rudeza.
Ponerte en el lugar de tus hermanos, ¿qué sentirías vos si todo el tiempo alguien más grande te estuviera molestando?
Aprender a dominar las emociones. Que tu frustración personal no te domine.
En casos extremos recurrir a terapia familiar.
RECOMENDACIONES PARA LOS PAPÁS
No descarguen sus responsabilidades de padres en sus hijos.
Promuevan la confianza en todos sus hijos.
Distribuyan las responsabilidades del hogar de acuerdo a la edad de cada uno.
Utilicen frases afirmativas para estimular la seguridad en ellos. Por ejemplo, es mejor decir: “qué bien te salió ese dibujo” que “te habría quedado mejor si…”
* Algunos nombres fueron cambiados a petición de los entrevistados. ![]()
