Julio Castro Zelaya
El señor Arturo Harding, flamante Ministro del Marena, se burló de las personas a las que hizo convocar para tres puestos de consultores nacionales, pero solamente para llenar un requisito pues ya tenía a sus elegidos.
El colmo es que entre los seleccionados está una señora que recientemente había sido despedida precisamente por no cumplir con sus funciones de Directora General de Áreas Protegidas, quien además de ser indemnizada por más de cien mil córdobas, ahora le aseguran un salario como consultora de más de 2,000 dólares mensuales.
¿Acaso hay que ser mal trabajador para poder ser seleccionado y esperar a una promoción en el Marena? Mientras el Ministro se rodee de aduladores y serviles en vez de trabajadores eficientes y dedicados a su trabajo, la gestión ambiental no dejará de ser mediocre.