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San Juan del Sur más turistas, menos pescados

Douglas [email protected] El puerto de San Juan del Sur enfrenta problemas para atender a 280 mil turistas al año, pero en los próximos años tendrá que recibir a 190 mil más, porque la nueva carretera costanera aumentaría la afluencia de visitantes, tanto de Nicaragua como de Costa Rica. La inversión privada aumenta. Falta la inversión […]

Douglas [email protected]

El puerto de San Juan del Sur enfrenta problemas para atender a 280 mil turistas al año, pero en los próximos años tendrá que recibir a 190 mil más, porque la nueva carretera costanera aumentaría la afluencia de visitantes, tanto de Nicaragua como de Costa Rica. La inversión privada aumenta. Falta la inversión pública

SAN JUAN DEL SUR, RIVAS.- El pescador rebuscó entre los peces apilados y, como dándose por vencido, exclamó: “Ahora comer pargo es un lujo”.

En San Juan del Sur el turismo navega con rapidez y la pesca artesanal parece decaída. La mayoría de los pescadores trabaja con trasmayos (redes flotantes) y lo que más sacan son “pescados chatarra”, afirma Ronald Merlo, quien se queja de que cada día llegan menos pargos al acopio.

Sin embargo, a esa pequeña ciudad portuaria han llegado 280 mil turistas por año y las inversiones privadas podrían superar los 600 millones de dólares antes del año 2020, con un promedio de 30 millones por año para el municipio y alrededores, indican las proyecciones del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).

Veintiocho inversionistas ya recibieron la aprobación del Intur, pero el éxito de sus proyectos depende de la carretera costanera entre Pochomil y El Naranjo, la frontera con Costa Rica, una vía que el Gobierno comenzaría a construir a principios del año 2004.

En los restaurantes el pargo frito es uno de los atractivos turísticos, aunque esos pescados, con un peso de una libra o libra y media, se han vuelto escasos. “A veces tenemos que llamar a las empresas exportadoras de mariscos para decirles que no tenemos pargo y lo traen desde Managua”, afirma Patricia García, propietaria de la fonda El Globo.

En otras ocasiones los comerciantes mandan a traer los pargos a las comunidades de El Ostional y El Astillero.

Quince pangas, cada una con cuatro o cinco personas a bordo, zarpan cada mañana de la bahía de San Juan del Sur a las labores de pesca artesanal. Lo que más consiguen es atún y macarela, y sólo quienes navegan más largo atrapan especies de mayor valor, como el dorado o el mero.

Antes usaban cuerdas y capturaban más pargos, pero abandonaron ese método desde que se volvió escasa la carnada, el camarón pequeño que los barcos industriales llevaban a San Juan del Sur.

“Dedicarnos sólo al turismo nos afecta —opina el pescador Ronald Merlo—. Tenemos menos trabajo en la pesca”.

Patricia piensa un poco. Su negocio ha sido preparar comidas. “El camarón —recordó— se ha perdido desde el huracán Mitch”.

La pesca en las costas del Pacífico nicaragüense han sido cíclicas y el camarón se pierde, a veces uno o dos años, debido a las corrientes o los cambios ambientales, explicó Miguel Marenco, director de la institución Administradora de la Pesca (Adpesca).

Advierte sí, que los pescadores artesanales de San Juan del Sur necesitan dar un salto tecnológico, para conseguir embarcaciones e instrumentos que les permita ir tras los peces más valiosos, a las aguas más profundas.

EN EL MENU DEL MUNDO

Hasta mediados de los años noventa, la principal actividad económica de San Juan del Sur consistía en cargar y descargar buques mercantes, en lo que trabajaban entre 400 y 600 obreros. “La gente del área urbana no daba abasto y había que contratar gente de la zona rural”, recuerda el vicealcalde Jorge Sánchez.

Después de 1995 se ausentaron esos navíos y se ancló el desempleo. El puerto comenzó entonces a buscar turismo internacional, con resultados que ya se pueden palpar. “Si antes trabajaban dos, hoy trabajan cuatro”, afirma el vicealcalde.

Sin embargo, la población en edad de trabajar ha crecido y el desempleo afecta a la mitad, según Sánchez, quien propone que el puerto se dedique a recibir cruceros con turistas y buques con carga, de forma alterna.

“A Puerto Caldera, en Costa Rica, entran cruceros y también hay desembarque de carga”, afirmó.

La población del núcleo urbano, registrada por el censo de 1995, era de 6,620 personas, y de éstas 2,973 tenían menos de 19 años de edad, lo que indica que el 45 por ciento de los pobladores empezaba entonces a demandar empleo. Ahora viven allí ocho mil personas.

A San Juan del Sur han llegado más de 20 cruceros por año, pero es una empresa costarricense la que se encarga de enviar los buses para que los visitantes vayan a conocer las ciudades de Granada y Masaya, durante el único día que permanecen en el país.

Los cruceros dejan pocos ingresos en el puerto, porque ninguno de sus viajeros se hospeda y pocos comen allí. Gana más la compañía costarricense que los transporta, enviando hasta 20 buses por cada nave que arriba.

Ninguna empresa nicaragüense tiene tantos buses con esa calidad, comentó Jorge Aguilar, propietario del hotel Gran Océano. “Es mejor hacerlo así, porque si ponemos buses malos esos turistas no volverían”.

Christ Berry, un abogado de California con más de doce años de vivir en San Juan del Sur, cree que el cambio más importante en el puerto comenzó con la llegada del primer crucero hace cinco años, porque desde entonces ese poblado pequeño ocupa un lugar en el menú turístico del mundo.

Berry transporta en su velero “Pelican Eyes” a más de cien visitantes cada mes por la costa sur, y antes que finalice este año inaugurará un hotel y un restaurante, construidos en sociedad con la Fundación Jean Brugger que también apoya con becas a estudiantes pobres del puerto.

ARRASTRAN LODO Y CASCAJOS

Una población urbana de ocho mil habitantes aumenta de pronto a 20 mil, durante las épocas de vacaciones de verano, como el fin de año o la Semana Santa.

En esos días “los sistemas de aguas residuales se rebasan”, reconoce el vicealcalde, aunque aclara que los empleados de la comuna están atentos para evitar que las aguas sucias lleguen al mar. También suele fallar la energía por el recargo.

“Es inevitable que San Juan del Sur se congestione, no va aguantar ni su propio crecimiento natural de población”, opina Rodolfo Baca, jefe de gestión ambiental y ordenamiento territorial del Intur.

Para mejorar el poblado a corto plazo habría que invertir 200 millones de dólares, con lo que construirían un relleno sanitario y plantas para el tratamiento de las aguas residuales, entre otras obras.

El desarrollo del turismo provocará que la población de San Juan del Sur crezca a un ritmo del siete por ciento anual y que llegue a tener en el año 2020 más de 23 mil habitantes, advirtió el Centro de Estudios de Urbanismo y Arquitectura (Ceura) en un estudio reciente.

El presupuesto de la Alcaldía para servicios municipales, este año, fue de 1.7 millones de córdobas, poco más de cien mil dólares. Pero la comuna recaudará en total 3.7 millones de córdobas durante el 2003, sin incluir las ayudas exteriores. Sólo destina el 20 por ciento a inversiones.

Como el turismo llega con nuevos empleos, pobladores rurales han empezado a migrar y a establecerse en las lomas más cercanas al puerto, con la esperanza de conseguir una oportunidad.

Por eso durante el último invierno, que concluyó hace un mes, el agua arrastraba tierra por las calles de San Juan del Sur y los cauces se atascaron de lodo y cascajos que bajaban de los peñascos aledaños.

El poblado ya “es zona de alto riesgo por deslaves, lo ideal es que la ciudad crezca hacia atrás”, afirmó Rodolfo Baca.

Sería mejor distribuir los servicios turísticos en todo el municipio, porque San Juan del Sur tiene 14 playas atractivas, señaló Patricia García, quien es también presidenta de la cámara local de la micro, pequeña y mediana empresa del turismo, Cantur.

Christ Berry ha llegado a la conclusión de que el alcalde y el concejo municipal “necesitan mucha asesoría en turismo”. Los servicios más críticos, señala, son los de aguas negras y agua potable.

MAS GENTE EN EL NEGOCIO

Una vez construida la carretera costanera, en el año 2005, el destino turístico principal sería San Juan del Sur y la afluencia de visitantes aumentaría a 470 mil por año, porque también entrarían turistas desde Costa Rica por el nuevo puesto fronterizo de El Naranjo.

Esas expectativas han provocado que los terrenos en San Juan del Sur, con un área de 10 por 12 metros, valgan ya hasta 10 mil dólares, tal como muestran los registros de la municipalidad. Asimismo, el precio de algunas casas nuevas oscila entre 100 mil y 200 mil dólares.

Algunos ciudadanos, en vez de vender sus viviendas, tratan de insertarse en el negocio. De los ocho mil habitantes del puerto, unos 1,600 (el 20 por ciento) podrían obtener beneficios de la renta de habitaciones a extranjeros en casas particulares, estima Arlen Palacios, estudiante de turismo que apoya a la comisión municipal de empresarios, Cotur.

“Al crear casas familiares para turistas, la gente del pueblo evita vender sus propiedades y consigue ingresos”, explicó.

El vicealcalde Jorge Sánchez cree que los turistas se quedan ahora más tiempo en San Juan del Sur, porque más pobladores han acondicionado cuartos para hospedarlos.

Igual ha crecido el interés por mejorar la seguridad y 65 empresarios aportan cien córdobas cada uno por mes, para pagarle a cuatro vigilantes civiles que rondan las calles, dirigidos por la Policía que sólo dispone de cinco agentes oficiales.

Los 84 empresarios del turismo local agrupados en Cantur, 25 de ellos extranjeros, se han propuesto mejorar la calidad de sus servicios siguiendo los parámetros de Costa Rica, el país vecino.

El primer grupo de empresarios de San Juan del Sur fue a Costa Rica en julio pasado para comparar los servicios y mejorar los propios. “Vinieron entusiasmados”, cuenta Patricia García. Luego, empresarios ticos visitaron el puerto para ver las oportunidades de negocios.

Algunas obras grandes ya están en construcción, como la Marina Guacalito, entre Tola y San Juan del Sur, con un hotel de 50 habitaciones donde un empresario italiano invierte más de cinco millones de dólares.

Otros diez millones de dólares invierte la empresa Barceló en un hotel nuevo en Punta Diamante.

Cuando abran el puesto fronterizo de El Naranjo, ya construida la carretera costanera, se supone que circularán por esa vía más de 190 mil turistas al año, yendo y viniendo entre Nicaragua y Costa Rica.

El municipio de San Juan del Sur lograría entonces más de once mil empleos directos.

Hacia esa meta van y a Patricia García le preocupa que se atrasen las obras para mejorar el entorno del puerto, darle aseo y seguridad. El Gobierno de Japón acaba de donar dos camiones a la Alcaldía para recolectar basura, pero un sector de la población todavía bota aguas sucias en los cauces porque faltan alcantarillas.

La preocupación de Alberto Chávez es otra: “la pesca está mala”. Todavía se jacta de haber atrapado en las costas de San Juan del Sur un tiburón ballena, de ocho metros de largo y dos toneladas de peso, en 1978 cuando era capitán de la lancha “Doña Petra”.

Veinticinco años después sigue navegando en una embarcación menor y con menos éxito, según cuenta, porque “la pesca cada día va más lejos”, los peces buenos están escasos en las aguas costeras.

A su criterio, el turismo todavía ofrece poco empleo a los nativos de San Juan del Sur y cita como ejemplo que “los taxis y los triciclos vienen de Rivas, y los buses de Costa Rica” para atender a los turistas que llegan en los cruceros.

DE ALBAÑIL A EXPERTO EN TURISMO

Cuando Harry Yubank se bachilleró, decidió trabajar como obrero de la construcción en San Juan del Sur, porque estaba seguro que no podría ir a la universidad por ser el menor de siete hermanos en una familia muy pobre.

Sin embargo, se topó con la oportunidad de la Fundación A. Jean Brugger Education Project que le otorgó una beca. A los 21 años de edad, Yubank cursa el tercer año de turismo en un recinto universitario en Rivas y además estudia inglés.

Recibe clases por la noche y durante el día trabaja en el restaurante Piedras y Olas, donde mujeres estadounidenses le han enseñado a administrar el bar y a preparar cocteles. “La beca me cubre los estudios y en el restaurante me entreno y gano un salario de 1,500 córdobas, más las propinas”, explicó.

Esa fundación tiene becados a 20 jóvenes de San Juan del Sur, 15 de ellos en la universidad. Su presidenta, A. Jean Brugger, llegó un día al puerto, le gustó y se quedó. Ha buscado apoyo en Estados Unidos para sus proyectos y también asiste a unos mil niños del área rural, proveyéndoles uniformes y útiles escolares.

MAS DE 30 METROS

El casco urbano de San Juan del Sur tiene una alta concentración de viviendas y “han rebasado la altura de 30 metros sobre el nivel del mar, tanto al oriente rumbo a Las Pampas, como al sur hacia la zona de Punta La Barranca, las cuales presentan serios problemas de hacinamiento” y se han convertido en “área de alto riesgo por la posibilidad de derrumbes y fuertes escurrimientos pluviales”, indican informes del Instituto de Turismo (Intur).

COMENZO ACOPIANDO PESCADOS

El fenómeno climático conocido como “El Niño” le dejó pérdidas económicas a Jorge Aguilar, a finales de la década del noventa, porque las corrientes de aguas calientes alejaron a los peces de San Juan del Sur, en busca de las aguas frías.

Aguilar llevaba más de una década trabajando en el puerto como acopiador de pescados y mariscos, para una empresa exportadora de Costa Rica.

En medio de las preocupaciones que le dejó “El Niño”, se percató que el futuro de San Juan del Sur estaba más en el turismo que en la pesca y emprendió su nuevo proyecto, el Hotel Gran Océano, donde ha invertido medio millón de dólares.

Como las 22 habitaciones del hotel se mantienen siempre llenas, Jorge Aguilar acaba de empezar a construir el primer centro de reuniones de San Juan del Sur, en la azotea del hotel.

“Seguimos apostando al turismo, porque nos ha ido muy bien”, dice Aguilar, quien elogia la seguridad que hay en el poblado, “el puerto más seguro de Nicaragua”, a su criterio.

¿QUIENES SON?

Unos 500 mil turistas recibirá Nicaragua durante el año 2003, incluyendo a los que llegarán durante las fiestas de Navidad y fin de año, según los estimados del Instituto de Turismo (Intur).

¿Quiénes son y de dónde vienen? Para el Gobierno son turistas todos los que pernoctan en el país al menos 24 horas, o sea una persona que por lo menos haya dormido aquí una noche, o que entre hoy por la frontera norte y salga mañana por la frontera sur.

CRECIMIENTO

28 grupos de inversionistas están desarrollando proyectos en las costas por donde pasará la carretera costanera, cuyo destino principal será San Juan del Sur.

2,800 habitaciones habrán en los nuevos complejos hoteleros.

1,900 residencias turísticas serán construidas en la zona.

340 habitaciones nuevas tendrán la modalidad de condominios.

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