- Juan José es joven que trabaja en una finca de Santa Teresa y que con mucho esfuerzo logró bachillerarse, ahora espera conseguir una beca para coronar una carrera
Lucía Vargas C./[email protected]
CARAZO.- “Negrito y pelo murruco,” como se dice en buen nicaragüense, así se podría definir físicamente a Juan José Narváez Palacios de 21 años, quien recientemente recibió su diploma de bachiller en la promoción del Instituto Dianova Nicaragua. Con timidez responde a las preguntas, pero algo tiene muy claro que desea especializarse en veterinaria , algo que él hace por naturaleza.
Con un promedio arriba de 80 cerró su año escolar, pese a las responsabilidades que tiene en una finca, donde creció al amparo de su padrino, desde que su madre falleció hace 12 años atrás.
Recordó que en tercer año decidió retirarse de los estudios vencido por los problemas económicos, ya que tiene que ayudar a dos de sus ocho hermanos, el resto está en Costa Rica y su padre se fue a Managua y nunca pregunto por ellos.
Juan José, fue uno de los 31 promocionados de este centro y muy contento dijo que agradecía a sus maestros que lo fueron a buscar hasta donde él vive para conquistarlo y siguiera estudiando. También se siente complacido por que asegura que su padrino lo ha apoyado para que siga adelante.
ALUMNOS ESFORZADOS
En Santa Teresa se llevo a cabo la Cuarta Promoción del Centro Las Marías de la Fundación Dianova Nicaragua. Un centro que ofrece educación gratuita a los jóvenes que tienen problemas económicos, carecen de una familia o que trabajan en el campo.
Luis Tió, vicepresidente de Dianova Nicaragua explicó que otra de las oportunidades que le ofrecen a los muchachos es aprender técnicas de carpintería. Señaló que el personal docente del instituto está comprometido con sus alumnos a dar seguimiento a cada estudiante, motivarlos y empujarlos al estudio, pero lamenta que el programa culmina con el bachillerato, mientras los jóvenes necesitan ayuda para culminar una carrera universitaria.
Según la profesora Ninet Mendieta Téllez, el rendimiento académico de este año fue de 89 por ciento. Coincidió en que la característica del centro es la “preocupación por que sus alumnos estudien” para lo cuál ponen mucho empeño la dirección y el cuerpo de profesores.
Explicó que hay un grupo de educadores que atienden sistemáticamente a los alumnos y cuando uno se atrasa el esfuerzo es de todos, razón por la que hay muy pocos alumnos reprobados de los 331 jóvenes que tiene el centro.
Por su parte Ana Luz Campos Bendaña, encargada del área de internos del instituto dijo que hay 91 jóvenes de todo el país. Según Campos el internado protege y ofrece todos los implementos escolares a los alumnos, desde útiles escolares, alimentación y seguimiento psicológico, si el caso lo amerita.
Indicó que este centro apoya al Ministerio de la Familia (Mifamilia) y algunos jóvenes llegan remitidos por esa institución cuando hay maltrato en el hogar o falta de tutela.
A los estudiantes además se les promueve el autoestima, valores morales y seguimiento a los padres de familia a través del programa de “Prevención de la Violencia Intrafamiliar.”
